viernes, 15 de enero de 2010

Sergio Grez: el pueblo debe ejercer su soberanía 15-01-10

Sergio Grez: el pueblo debe ejercer su soberanía

por Dilemas.cl

viernes, 15 de enero de 2010

Sergio Grez Toso, historiador, es un apasionado de su disciplina, particularmente la referida a los movimientos sociales populares y la cuestión social. Doctorado en Historia en la Université de Paris VII -Denis Diderot , Francia, director del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna hasta el 1 de marzo próximo, momento en que asumirá en plenitud la docencia y la investigación en la Universidad de Chile.

En conversación con Dilemas, evalúa el centenario recién pasado, las constituciones, la soberanía popular y las proyecciones históricas de las elecciones del 17 de enero.Chile conmemora el Bicentenario y si pudiéramos hacer una comparación con el centenario pasado, ¿cuáles serían las deudas y los haberes que tendría esta conmemoración?

En algunos aspectos la sociedad chilena actual es bastante parecida a la de 1910. Al igual que en ese año, el Estado chileno y las clases dirigentes viven una situación de prosperidad prácticamente inigualable en la historia republicana de Chile, con la consiguiente concentración de riqueza en la cúspide de la pirámide social y una gran desigualdad hacia abajo. El Estado chileno es hoy casi tan rico como lo fue durante la época del salitre.

Otro aspecto de cierto parecido es la existencia de una "cuestión social" innegable, expresada en los graves problemas sociales derivados de la polarización social y la extrema concentración de la riqueza.

Sin duda hay muchas diferencias. El nivel de vida ha subido ostensiblemente en el siglo transcurrido, incrementando la duración media de la vida de los ciudadanos. Chile exhibía, a comienzos del siglo XX, una de las más altas tasas de mortalidad del mundo occidental, sólo comparables con las que existían en las colonias británicas tan atrasadas y pobres como la India o algunas colonias africanas.

Durante el siglo transcurrido se ha producido una suerte de chorreo de la riqueza y también el logro de numerosas conquistas por parte de los sectores populares..

Sin embargo, en relación con lo anterior cabe señalar un retroceso importante, porque hasta 1910 teníamos un movimiento obrero en una etapa fundacional pero en ascenso, en una línea progresiva de acumulación de fuerzas, de construcción de organizaciones, de surgimiento de vanguardias políticas de variado signo y de formación un programa de lucha y de un ideario propio. Cien años más tarde verificamos una involución en estos aspectos. Difícilmente hoy podríamos hablar de un movimiento obrero o un movimiento popular organizado y dotado de un norte definido, que se reconozca en determinadas organizaciones sociales y que posea vanguardias políticas o formas de representación política que lo expresen.Afirmaste que hay un mejoramiento en las condiciones de vida de la sociedad chilena.
¿Cuál ha sido el rol del Estado, durante este centenario en ese plano?
El rol del Estado ha sufrido varios cambios y muy importantes durante este siglo. En 1910, nos encontramos con un Estado que yo llamo asocial, es decir una entidad que sólo se concebía a sí misma como un gendarme, preocupado de la justicia, el orden social y la defensa de las fronteras, es decir funciones eminentemente represivas. Aunque ya se estaba insinuando, tímidamente todavía, un cambio, pues la burguesía comienza a sacar lecciones de las revueltas y explosiones populares, de la denominada "cuestión social" y especialmente del luctuoso ciclo de masacres de obreros a manos del ejército que se producen entre 1903 y 1907.

Los sectores más esclarecidos de la clase política burguesa van concluyendo que por la vía de la negación de la "cuestión social" y la represión no podían frenar el ascenso del movimiento obrero y de los sectores populares. Que era necesario implementar una estrategia distinta en la cual, sin abandonar completamente la represión, se hicieran reformas y concesiones con el objeto de seducir y cooptar.

Es a partir de 1906, cuando se empiezan a insinuar las primeras medidas reformistas, tendientes a instaurar una muy tímida legislación social. Se trataba de reformas muy imperfectas, con disposiciones que uno podría pensar que estaban hechas ad hoc para que los patrones las violaran, pero denotan una intención reformista que se despliega con mayor nitidez en el primer gobierno de Arturo Alessandri Palma. Bajo su mandato se aprueba la Legislación Social, la que fue votada precipitadamente en diciembre del año 1924 tras el "ruido de sables" protagonizado por la juventud militar.

La idea era impulsar reformas que evitaran los estallidos y la revolución social. Recordemos que estamos en los años inmediatamente posteriores a la revolución bolchevique. Entre el año 19 y el 21 se produce un ciclo revolucionario en Europa, lo que deviene en contrarrevoluciones triunfantes en algunos países, y al mismo tiempo, a nivel mundial, hay una evolución hacia estrategias de colaboración de clases y se establecen las bases de un Estado de compromiso.¿En ese tiempo el Estado inicia un proceso de reformas?Hacia el primer cuarto del siglo XX el Estado chileno sufre un cambio profundo, pasando de una república parlamentaria desgastada y desprestigiada a una nueva forma de presidencialismo que va a durar hasta el año 73. El Estado va a asumir funciones que antes no tenía, especialmente en la regulación de los conflictos sociales a través de leyes, de reglamentaciones y mecanismo de negociación buscando evitar las huelgas o ponerles fin rápidamente. Así se establecen las bases del llamado Estado de Compromiso a la chilena que regirá hasta 1973.

Este proceso de cambios y reformas toma más o menos una década y se verifica en medio de grandes convulsiones políticas, sociales y económicas. Producto de estas crisis en el seno de las élites, surge la dictadura de Ibáñez, a quien le tocará enfrentar los graves efectos que provoca en el país la Gran Depresión y el colapso definitivo de la industria del salitre. Las convulsiones político sociales continuarán tras la caída de este régimen, verificándose agitados procesos de cambios de gobierno, levantamientos populares, la insurrección de la Armada y la efímera república socialista de doce días.

Sólo a mediados de la década del 30 se consolidará el nuevo Estado Benefactor, siendo sintomático la legalización de los partidos Comunista y Socialista, quienes optan claramente por una vía institucional parlamentarista abandonando posiciones insurreccionales.

No se trata que el Estado deje de ser un burgués, pero su cara y sus funciones cambian sustantivamente, dejando de ser percibido por amplios sectores del mundo popular sólo como un instrumento de la represión, logrando presentarse como un espacio de oportunidades, de diálogo y de negociación donde es posible obtener ciertas concesiones.

Algunos sostiene que el establecimiento de un Estado con estas características permitió el desarrollo más pleno del capitalismo en Chile, fase que dura hasta el año 70’
¿Es válida esta afirmación?
Creo que si. Es precisamente durante este periodo que el capitalismo chileno en su expresión industrial alcanza su mayor desarrollo, gracias, entre otros factores, a las políticas de los gobiernos del Frente Popular. Sin embargo este modelo de acumulación deviene en franco proceso de agotamiento desde la década del 50’, lo que provoca la crisis final en los años de la Unidad Popular. Malamente se responsabiliza de esta crisis a la izquierda y a la Unidad Popular, pero ella es más bien expresión de un proceso de decadencia que se arrastraba desde hacía varias décadas. A la izquierda, representada por la Unidad Popular, le tocó enfrentar este proceso y trató de buscar soluciones que no pudo encontrar, porque se trataba de una crisis estructural en la forma que adquirió el capitalismo en Chile durante el siglo XX.En el plano de la política y las instituciones, en la historia de Chile las constituciones que nos han regido no han resultado de la participación popular.
¿Tú crees que ha llegado la hora en que la sociedad chilena participe más plenamente en la gestación de una nueva constitución?
Debería ser así. Creo que una de las tareas políticas, ya no del movimiento popular ni de la izquierda, sino de los sectores progresistas, aunque ese término esté tan manoseado, es hacer todo lo posible para que, por primera vez en su historia, el pueblo chileno sea soberano lo que no ha ocurrido nunca.

Todas las constituciones que nos han regido, desde 1812 en adelante, han sido la resultante de conciliábulos, de acuerdos o de medidas de fuerzas, de pequeños grupos de la elite económica o la elite política. Ninguna de las cartas constitucionales de este país especialmente las tres más importantes, la de 1833, la de 1925 y la de 1980 resultaron de una discusión nacional medianamente informada.

La de 1833 fue impuesta por los vencedores de la guerra civil de 1829-1830. Se impone en un congreso expurgado de todo tipo de opositores, muchos de ellos enviados al exilio, otros fusilados o viviendo en la clandestinidad. Esa constitución fue resultado de una comisión consultiva nombrada a dedo solamente entre los partidarios del bando portaliano, el bando vencedor.

La carta de 1925 es fruto de las maniobras de Arturo Alessandri Palma, apoyado por el entonces comandante en jefe del ejército. Alessandri, no cumple su promesa de llamar a una asamblea constituyente y la reemplaza por comisiones nombradas a dedo, una de las cuales la preside el mismo convirtiéndose esta en la constituyente misma. Finalmente busca imponer la nueva constitución mediante una elección convocada en el plazo de un mes, en la cual la ciudadanía debe aprobarla o rechazarla y sin precisar las consecuencias de esta ultima opción. Todo lo cual provoca que más del 50% de los votantes potenciales se abstuvieran o anularan. Es decir la constitución “más democrática” de la historia de Chile, la que nos rigió hasta 1973, fue producto de maniobras entre bambalinas y de presiones militares. A tal punto fue así, que un historiador tan conservador como Gonzalo Vial califica lo que ocurre en el seno de la comisión consultiva nombrada por Alessandri con el apoyo del ejército, como un golpe de estado.

Y para que vamos a hablar de la constitución de 1980, fraguada en el secreto absoluto por la denominada comisión Ortúzar, entidad que comienza a elaborarla desde los primeros días del golpe de estado. Finalmente y al igual como hizo Alessandri, se buscó hacerla aprobar mediante un plebiscito convocado con solo un mes de anticipación, en medio de un régimen de terror, con proscripción de los partidos políticos, detenidos desaparecidos, negación a los opositores de realizar actos, salvo el se efectuó en el Teatro Caupolicán, inexistencia de registros electorales, etc.

Por tanto ninguna de las constituciones chilenas ha sido objeto de un debate democrático nacional. Ni siquiera las reformas constitucionales realizadas por el gobierno de Ricardo Lagos en el año 2005. Ellas fueron fruto del acuerdo entre las cúpulas de la Concertación y de la Derecha.
¿Alguna vez se discutió por los medios de comunicación, o se dieron a conocer ampliamente en qué consistían? ¿Se le pidió algún tipo de opinión a la ciudadanía siquiera por sondaje de opinión o por encuestas? Nada,. Simplemente se trató de un arreglo cupular, que no alteró lo esencial de la constitución de 1980, como es el carácter subsidiario del estado y el sistema binominal.

Entonces al cabo de 200 años de vida republicana podríamos decir que esta sociedad está más que madura para efectuar por primera vez en su historia un debate sobre las normas más esenciales que nos rigen, de lo contrario vamos a seguir viviendo en un remedo de Democracia.Planteado el tema de las Constituciones y al tenor de la actual coyuntura electoral
¿Crees tu que el ciclo que se inició en 1986 que llevo a la reinstalación de los gobiernos civiles, ese ciclo largo, donde se constituyó una alianza que condujo el proceso, se estaría cerrando y abriéndose uno nuevo?
Pareciera que si. Que conste que esta conversación la estamos teniendo pocos días antes de la segunda vuelta de la elección presidencial de enero de 2010. Todo parece indicar que si, cualquiera que sea el escenario resultante de estas elecciones.

Si gana Piñera, lo cual es altamente probable, queda en evidencia que se cierra el ciclo de los gobiernos de la Concertación y muy probablemente el ciclo de vida de esta coalición política. Y si gana Frei, lo que es poco probable, pero no imposible, creo que la Concertación, tal como la hemos conocido a la fecha, lo dicen sus propios dirigentes, no va a poder seguir siendo al menos en la forma como la conocemos.

Desde otro punto de vista, nada va a cambiar automáticamente. Vamos a seguir regidos por la misma constitución, cualquiera que sea el nuevo presidente. Frei dice ser partidario de una nueva constitución, pero no contará con una mayoría parlamentaria calificada y no podrá cumplir la oferta.

Por tanto, cualquiera sea el nuevo presidente, en muchos aspectos tendremos más de lo mismo, es decir una especie de democracia de baja intensidad, "protegida" y restringida y un modelo económico neoliberal, con más o menos correctivos sociales, según sea el presidente que elijan los chilenos. Chile seguirá siendo un país primario-exportador, muy dependiente de las fluctuaciones de los mercados internacionales, elaborando y exportando productos con muy bajo valor agregado y altamente dependiente en el plano tecnológico de las grandes potencias industriales Desde el punto de vista de los movimientos sociales, ¿crees que se está iniciando un nuevo ciclo o todavía estamos en una suerte de interregno entre un movimiento social que se organizó, lucho, logró algunas conquistas, y el surgimiento de otro?
Creo que aún es muy pronto para dar respuestas taxativas sobre este tema. En la última década hay algunos síntomas de reactivación de los movimientos sociales, sin lugar a dudas. En la actualidad hay más huelgas y movimientos de protestas que antes de 1998, el año en que Pinochet fue arrestado en Londres y muere políticamente. Tras este hecho hay una cierta pérdida del temor y la sociedad chilena se empieza a soltar más. Muchos sectores y personas se atreven a hablar públicamente de dictadura militar y no de régimen militar como hacían antes y si el leguaje cambia y también empiezan a cambiar las actitudes.

Yo creo que de diez a doce años a esta parte hay una cierta reactivación de los movimientos sociales, de los movimientos populares y del movimiento nacional del pueblo mapuche, que es un movimiento muy importante en este nuevo panorama. Claro que todo lo anterior aún no se traduce en la constitución de un movimiento popular unificado, con un programa, con una plataforma, con centrales sindicales u otro tipo de organizaciones sociales que sean universalmente reconocidas. La pluralidad de tendencias que existen en la actualidad aún no encuentra un cauce unitario manteniéndose una suerte de orfandad política de los sectores populares.Miremos América Latina en cuyo escenario se vienen alentando procesos de integración, como en Europa, y también de refundación democrática.
¿Va por ahí la salida y Chile debe dejar de considerarse una buena casa en un mal barrio?
Podría ser, pero en Chile no existen las bases internas como para que el país se oriente hacia la integración latinoamericana. Para ello debería cambiarse la orientación interna de la economía, actualmente más orientada hacia los acuerdos de comercio con Europa, con EEUU, con China, con Japón y los mercados asiáticos en general. Chile está mirando hacia fuera del continente. No está mirando hacia América Latina y si lo hace es más bien en un plano secundario, en función de los conflictos que mantiene con dos de sus tres vecinos.

Parece que la evolución de Chile va a contrapelo de la evolución general, por lo menos, de Sudamérica. Ahí hay un desfase, un desencuentro muy grande.En relación con esto
¿cuáles serían los desafíos que tendrían aquellos sectores más latinoamericanistas y de pensamiento más crítico en nuestro país?
El primero que los ciudadanos se conviertan en el soberano. Si en todas partes y en las las normativas constitucionales que hemos tenido, se afirma que la soberanía reside en la Nación y la Nación no es otra cosa que su pueblo, entonces este debe ejercer como tal. El pueblo tiene que discutir, aprobar y refrendar sus propias cartas constitucionales, el pueblo de Chile tiene que empoderarse de su futuro.
¿Pero será posible, que se pueda recomponer como sujeto social, si la hegemonía cultural, de las formas neoliberales han sido tan profundas y se está casi a las puertas incluso, que el mayor representante de ese modelo neoliberal llegue al gobierno?
La reconstitución de un sujeto social no será posible mientras los sectores populares y la ciudadanía mayoritaria no recomponga ciertos elementos de su ser social y de su identidad. Mientras estos elementos se muestren absolutamente deformados por el modelo y la ideología neoliberal, no va a ser posible que el pueblo rescate sus atributos de pueblo soberano.

Por lo tanto, el pueblo chileno tendrá que transitar por un camino bastante largo de recomposición de las bases culturales, sociales, ideológicas y políticas de su ser social, y eso lo va a enfrentar inevitablemente a la ideología neoliberal y su modelo.
¿Pero la ideología neoliberal, apunta precisamente a desarticular y fragmentar?
La reactivación del movimiento popular es muy débil aún y en lo fundamental es economicista, gremial corporativista, pero es un paso necesario. Un caso distinto es la actitud del pueblo mapuche, porque, además de sus reivindicaciones inmediatas como la tierra y cultura, está recomponiendo su identidad como pueblo y por tanto tienen bases mucho más sólidas que las que dispone el pueblo chileno en este momento. Por eso los mapuches son el hueso más difícil de roer por el sistema actual. Es el único sector que vive en los límites del Estado nacional chileno, que ha mantenido sus banderas de lucha y se moviliza a pesar de la represión que se ejerce en su contra.

piensachile
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Fray Camilo Henriquez: “El pueblo tiene siempre derecho de rever y reformar su Constitución” -15-01-10

Fray Camilo Henriquez: “El pueblo tiene siempre derecho de rever y reformar su Constitución”

por Personalidades chilenas

viernes, 15 de enero de 2010

Santiago, enero 12 de 2010.

Señor SenadorEduardo Frei Ruiz TaglePresente:

De nuestra consideración:

La Constitución de Pinochet va a cumplir 30 años.

Los poderes fácticos que nos la impusieron y que en ella se amparan, han incrementado de tal manera su influencia económica, política y cultural sobre la sociedad y el Estado, que pueden sostenerla 30 años más, tolerando, por cierto, dosificadas reformas que no alteran su naturaleza antidemocrática e ilegítima.
La desastrosa herencia que en todo orden de cosas nos dejó el régimen dictatorial, continuará a buen recaudo mientras continúe vigente aquel Decreto 3464 de 1980 que, bajo la firma de los cuatro generales, hace prevalecer el poder del dinero por sobre la dignidad de las personas y la soberanía popular. A menos que los demócratas nos unamos para reconstruir aquella mayoría de chilenos que, en los años ochenta, se comprometió a cambiarla junto con el modelo económico que consagra. De hecho, en las recientes elecciones del 13 de diciembre de 2009, la suma de votos alcanzados por los candidatos que postularon una nueva Constitución representa una clara mayoría, sin considerar a millones de compatriotas que no se inscribieron en los registros electorales o, estando inscritos, no concurrieron a las urnas o votaron nulo o blanco.
Se trata de un imperativo histórico, patriótico, jurídico, moral y político.
Hace ya 200 años, en el Catecismo de los Patriotas, Fray Camilo Henríquez sentenció:
“El pueblo tiene siempre derecho de rever y reformar su Constitución. Una generación no puede sujetar irrevocablemente a sus leyes a las generaciones futuras.”
En agosto de 1980, el expresidente Eduardo Frei Montalva, en un célebre discurso pronunciado en el Teatro Caupolicán, demandó que con el retorno de la democracia debería convocarse a “una Asamblea Constituyente u otro organismo auténticamente representativo de todas las corrientes de opinión nacional” a fin de redactar una Constitución verdaderamente democrática.
En la misma dirección se pronunciaron de manera reiterada y transparente los miembros del Grupo de Estudios Constitucionales – más conocido como GRUPO DE LOS 24 – cuyo Presidente, el ya fallecido profesor Manuel Sanhueza, calificó la Constitución de la Dictadura como un “Conjunto de Normas de Coerción del Estado”.
En esa misma línea, coincidimos con su declaración, señor senador, de septiembre de 2008, en la que expresó: “La actual Constitución es la que ha tenido más reformas en la historia de Chile. Ya no resiste nuevos parches. Se necesita una nueva Constitución”. Poco después, en una Declaración Pública, un grupo de parlamentarios de la Concertación, encabezados por su actual Jefa de Campaña, Sra. Carolina Tohá, expresó: “La Constitución del Bicentenario debe nacer de un proceso democrático en el cual la ciudadanía reflexione, analice, discuta y resuelva el texto constitucional; nos parece la formula más pluralista y democrática”. Para concluir que: “Nosotros no estamos por apernarnos en el poder, sino que por transformarlo. Queremos Asamblea Constituyente, aquí y ahora”.
Todo Chile sabe que – independientemente de quien sea elegido Presidente el próximo 17 de enero - el bloque parlamentario que representa a la UDI y RENOVACION NACIONAL, tiene los votos más que necesarios para bloquear cualquier cambio a la constitución que no satisfaga plenamente sus intereses. Las más importantes organizaciones sociales, culturales, sindicales, estudiantiles, de pueblos originarios, de adultos mayores, vecinales, a través de múltiples debates y resoluciones adoptados en Congresos Nacionales, han reivindicado su derecho a ejercer de manera irrenunciable el derecho a la autodeterminación del pueblo chileno y han exigido Asamblea Constituyente.
Si la nueva Constitución es resultado de negociaciones entre las cúpulas parlamentarias, será tan espúrea e ilegítima como la que nos impuso la Dictadura.
El mundo atraviesa por una crisis económica, energética, ecológica y alimentaria, cuyos efectos en países atrasados, como el nuestro, pueden ser devastadores. Para enfrentarla, será necesario el concurso de todos los chilenos, cuyos derechos y obligaciones deben estar consignados en una Carta Fundamental que surja del debate y consenso de toda la ciudadanía, sin exclusiones. Ningún país desarrollado habría podido enfrentar esta crisis con un marco legal como el chileno, que inhibe el rol del Estado y la participación ciudadana.
En el evento que usted sea elegido Presidente, el próximo 17 de enero, y efectivamente desea cumplir su compromiso por una Nueva Constitución, sólo tendrá un camino: apelar a la voluntad soberana del pueblo, para que éste decida si desea conservar la Constitución actual o si prefiere generar una nueva Carta Fundamental a través de una Asamblea Constituyente.
Si esa es su opción, cuente con nosotros, que en los últimos 3 años hemos captado la adhesión de miles de compatriotas que viven dentro y fuera del territorio nacional, para impulsar un gran movimiento ciudadano por una Asamblea Constituyente que redacte una Constitución que restituya nuestro derecho a la libre autodeterminación, aun no recuperado.
Ninguno de los actuales partidos o coaliciones partidistas está en condiciones, por sí solo, de representar la fuerza creadora, el debate plural, las redes solidarias y participativas latentes en la base social de nuestro país.
No es tarea para sectas, elites o caudillos. Desde el hondo crisol de la patria habrá de emerger toda la sabiduría atesorada por nuestros pueblos originarios, todas las experiencias de tantas luchas democráticas y libertarias, toda la lucidez del intelectual colectivo que aflora cuando los hombres y mujeres de nuestra patria se miran a los ojos, se hablan, se reconocen en su diversidad y avanzan, como lo soñaron los padres fundadores de la república, hacia un gran proyecto de desarrollo nacional.
Le saludamos atentamente
Por el Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente
Nelson Avila, Juan Guzmán Tapia, Roberto Garretón Merino, Gustavo Ruz Zañartu, Juan Subercaseaux Amenábar, Patricio Herman, Hernán Bosselin, Eric Eduardo Palma, Isabel Morel vda. de Letelier, Celsa Parrau, Ximena de la Barra, Mónica Díaz, Alicia Muñoz.
A través de múltiples actividades y debates, nuestro movimiento ha registrado la adhesión, entre otras personalidades y organizaciones, de:
Myriam Verdugo, Presidenta del Instituto Jorge Ahumada.
Laura Wolf Olave, Secretaria General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Luis Riveros, ex rector de la Universidad de Chile,
Enrique Silva Cimma, ex Canciller
Jorge Mario Quinzio, Profesor de Derecho Constitucional.
Jacques Chonchol, Economista
Jacobo Schatan, Economista
Humberto Martones, ex Ministro del Presidente Allende.
Pedro Marín, Presidente Federación Minera de Chile
Luis Fuentealba, Dirigente Nacional de la CUT.
Raúl Morales, dirigente sindical
José Aylwin, abogado
Carmen Espinoza, Abogado
Luis Mariano Rendón, Abogado
Gonzalo Taborga, abogado.
Patricia Albornoz, abogado
José Araya, Observatorio Ciudadano
Fabiola Letelier, abogado
Graciela Alvarez, abogado
Fernando Castillo Velasco, Premio Nacional de Arquitectura
Mónica Echeverría, escritora
José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura
Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura
Manuel Antonio Garretón, Premio Nacional de Ciencias Sociales
Carmen Hertz, Abogado
Marta Canto, Sec. Ejecutiva Instituto Jorge Ahumada.
Red de Estudiantes por una Asamblea Constituyente
Central Unitaria de Trabajadores
Colegio de Profesores de Chile
Asociación Nac. de Empleados Fiscales, ANEF.
Instituto Jorge Ahumada
Alianza Social Continental
OLCA, Observatorio Latinoamericano de Conflictos ambientales.
Defendamos la ciudad
Asamblea Ciudadana del Cono Sur
Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales A.G. / ACCIÓN
Asociación Nacional de Académicos e Intelectuales de Chile ANAIC
Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI
Asamblea Nacional por los Derechos Humanos
Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA.
Comisión Ética contra la Tortura -.CECT
Centro de Información y Promoción de Derechos Humanos, CINPRODH.
Corporación Ayún
Corporación Urracas de Emaús
Generación 80
Observatorio Ciudadano
Polo Izquierdo de la Memoria
G9 – Grupo por la Asamblea Constituyente - Ñuñoa
Acción Ecológica
Red Ecológica de Chile
Comunidad para el Desarrollo Humano
Red por la soberanía popular, Concepción.
ESOPO
También Somos Iglesia
Centro Cultural SEAMOS MAS, Concepción.
Federación Nacional de Sindicatos CCU
Federación de Sindicatos CENCOSUD
Le Monde Diplomatique
ECO, Educación y Comunicaciones
Red de Medios de los Pueblos
Periódico ‘El Ciudadano’
Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile - FECH
Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago FEUSACH
Federación de Estudiantes de la Universidad Central – FEUCEN
Dra. Paz Rojas, destacada activista de los Derechos Humanos,
Armando Jaramillo, abogado
Atilio Barrios, economista
Eduardo Contreras Mella, abogado
Bruno Sommer, director del periódico EL CIUDADANO,
Manuel Antonio Carretón, Sociólogo
Roberto Aldunce, académico.
Carlos Tomic Errázuriz, Ingeniero.
Alejandro Sule, Diputado
Ociel Núñez, ex Presidente de los Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado
Aníbal Reyna, Actor
Vicky Larraín, Artista
Mauricio Salinas Escobar, abogado.
Alejandro Navarro, senador
Jaime Gazmuri, senador
Carlos Ominami, senador

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miércoles, 13 de enero de 2010

MARQUISMO=20, 13%:Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje-13-01-10

Enríquez-O: Es difícil lo de hoy porque Frei festejó la muerte del padre de mi hermana




escrito por Juan Pablo Cárdenas

jueves, 14 de enero de 2010

El día que esperaban en la Concertación desde el 17 de diciembre pasado finalmente llegó y hoy, finalmente, Marco Enríquez Ominami manifestó públicamente su apoyo al candidato oficialita, Eduardo Frei. A cuatro días de la estrecha segunda vuelta presidencial, las declaraciones fueron recibidas con optimismo en la Concertación, aunque no faltaron las críticas por su tardanza. Sin embargo, entre los adherentes a Marco Enríquez, la noticia no fue tan bienvenida.

En uno de los días en que su nombre fue noticia, el ex candidato presidencial dio una entrevista exclusiva a Juan Pablo Cárdenas en Radio Universidad de Chile en la que reconoció lo difícil que fue esta determinación.
¿Qué te llevó a tomar esta decisión?
Los chilenos hablaron y escuché el mensaje. No me he cambiado ni un milímetro de lo esencial, de lo sustantivo, ni de lo cosmético. La puesta en escena de hoy fue exactamente la misma que la del 13 de diciembre. No hago un llamado a endosar votos, sigo creyendo en la libertad de acción, que es para todos y también para mí. Y he hecho uso de ella. No me verán en ningún cargo porque ambos son parte del ayer, son expresión de una lógica, la lógica de los 90. Hoy hice una nueva promesa. No se repetirá nunca más una segunda vuelta como esta, en la que estemos condenados a dos líderes del pasado.
¿Qué es lo que hay diferente entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei que te hace optar por este último?
Los dos tienen los mismos vicios, faltan a la verdad y son herederos de una lógica implacable de patrimonios. Los conmueve un país que sólo les beneficia a ellos, pero su base de sustentación no es la misma. Puedo reconocer en Sebastián Piñera y en algunos de sus colaboradores una convicción democrática, pero no puedo dejar de decir algo que es genuino y que se puede contrastar día tras día en las votaciones del Congreso. Hay una muralla criolla restrictiva sobre la democracia, los derechos civiles y los recursos naturales, por ejemplo.
Pero todos sabemos que las bases de sustentación no gobiernan…
Por eso es que este episodio electoral es triste y no me gusta. Pero yo aspiré a ser Presidente de Chile y me estoy preparando para seguir encarnando los sueños de los chilenos. Sería irresponsable que me abstrajera del 17 de enero. Lo más fácil era mantenerme en silencio. No aspiro a santo ni a mártir sino a representante. Y un representante no puede decir que una dicotomía lo incomoda. Los jefes de Estado y los líderes políticos están llamados a esto. Sería una cobardía intelectual saltarme este paso.
¿Estarías interpretando entonces que tu base de sustentación quiere votar por Frei?
Le dije a los candidatos que se preocuparan del 20 por ciento de mis votantes, que escucharan sus demandas. Ellos no piden un santo sino un representante que cambie a Chile. Hemos logrado algo inédito en la historia de este país. Dije que tenían que renunciar los presidentes de partidos y lo hicieron Pepe Auth y José Antonio Gómez que tuvieron la humildad de asumir su responsabilidad política. Si un proyecto de centroizquierda se transformó en conservador no es por culpa de los votantes, sino de sus líderes que han hecho lo que han querido con la soberanía delegada. Además, tres leyes de las que apreciábamos, después de 20 años, se están votando. He oído a mi 20 por ciento, lo estoy representando y me siento orgulloso de eso. Han obtenido réditos concretos y debates políticos en una coalición que está en decadencia.
Si el Parlamento tiene mayoría para aprobar estas leyes también deja al descubierto a un gobierno que no tuvo el ánimo de tramitar esto oportunamente…
Acusaron que mi gobierno no tendría gobernabilidad porque no tenía parlamentarios. Pues bien, no tengo más que a Jaime Mulet, Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela y hemos logrado que tres leyes – Inscripción Automática y Voto Voluntario, Código de Aguas y Fortalecimiento de la Educación Pública- tengan discusión inmediata y suma urgencia. Esa es la política del futuro. Cuando se pone por delante convicción y no patrimonio, cuando no se anda negociando.
¿Por qué al comunicar tu respaldo te refieres al candidato del 29 por ciento y no dices Eduardo Frei? ¿Te incomoda haber tenido que otorgar este apoyo?
Soy hijo de un hombre que no conocí, al igual que mi hermana Javiera. Ella quedó huérfana por culpa de un sistema político injusto, de una represión brutal. Para mi no es fácil lo que hice porque Eduardo Frei por omisión y por acción, por su silencio fue de los que festejó la muerte del padre de Javiera, fue de los que no levantó un dedo cuando lo asesinaban. Yo no vivo del pasado ni del rencor y quiero un país de futuro. Pero en una coyuntura como esta, en que mi voto significa que, frente a la crueldad del Estado, no me da lo mismo. Hay que distinguir que hay un candidato que es tributario de un grupo humano que gobernó con crueldad en Chile y otro que con todo lo que está pendiente no lo es.
¿Cuándo ha habido alguien de derecha que haya dicho que esto no tiene que pasar nunca más?
Sebastián Piñera lo ha hecho…
Pero hay algo que él no ha podido garantizar y es que en su gobierno no haya ningún hombre que crea que la dictadura es mejor que la democracia. La mejor dictadura es siempre peor que la más deficiente democracia.
¿Entonces, todas las democracias de América Latina que conocemos son mejores que la dictadura cubana?
Sí todas. Ahí no me pierdo.
¿Esta decisión la tomaste el 13 de diciembre o surgió a partir de lo que ha hecho la Presidenta Bachelet con los proyectos de ley que se sesionan con urgencia en el Parlamento?
Fue con el correr de los días. Para mí es importante lo que ha hecho el gobierno. Después de que ambos candidatos me tildaron de populista y demagogo, hoy ambos están acogiendo mis propuestas. Veo a Sebastián Piñera hablando del royalty y a Eduardo Frei rodeado de jóvenes que me apoyan. Discusión Inmediata significa que se despache una ley en tres días en una Cámara. El Senado nunca había legislado con esa velocidad. Cuando hay votos de por medio estos políticos se mueven rápido. Lo que hice hoy será valorado a largo plazo. Qué más fácil para mi que esconderme en el artilugio de desentenderme si hace 30 días aspiraba a liderar Chile. Este es un episodio más en mi preparación.
De acuerdo a los resultado de las últimas encuestas que dan un empate técnico entre ambos candidatos
¿Crees que tu apoyo personal a Eduardo Frei logre concretar su victoria?
Las encuestas son igual que los perfumes, huelen bien, pero no se deben beber. Es tarea de los candidatos salir a ganar la confianza. Las cosas cambian todos los días y a cada rato. Esta, así como otras, me tienen sin cuidado.
El futuro de Marco
Respecto de la creación de tu propio partido político ¿Cuál es el perfil que podemos visualizar de lo que quieres implementar?
Va a ser prográmatico, es decir, de ideas. Va a tener criterios que hoy no se aplican. Por ejemplo, primarias vinculantes y obligatorias para designar cualquier cargo, directivas que no duren más de dos años y que no se puedan repetir el plato con referéndums revocatorio y democracia participativa a través de internet. Va a tener cuotas de género y etarias. Funcionará bajo lógicas federales, porque las realidades regionales son distintas. Pero tendrá un domicilio común, el progresismo, que significa estar en movimiento.
¿Cómo pretendes lograr esto?
No aspiro a santo ni a mártir, el partido programático será incluyente. He pedido a los abogados que me propongan una fórmula para presentar ante el Servel una escritura jurídica sin tribunal supremo ni de disciplina y se me ha respondido que por la ley de partidos eso no se puede.
¿Y cómo puede un partido decretar tal libertad que podría permitir a sus militantes que eventualmente, incluso, formen parte de la coalición opositora?
Quien esté en nuestro partido y quiera ser Seremi va a tener una contradicción vital que tendrá que vivir él y no nosotros. Desde ya digo que mantendremos nuestra independencia. Mi partido romperá esquemas al igual que yo. Juan Carlos Latorre ha dicho que con esto se podría consolidar una mayoría para gobernar a Chile, pensando en la posibilidad de que la Concertación pueda integrar una mayoría con las organizaciones políticas que tú desarrolles ¿Cómo ves esta invitación?
Con estos dirigentes es muy difícil porque hay muchos políticos que ponen por delante sus intereses propios. Aquí es más importante el acuerdo político que las ideas por el sistema binominal. Las lógicas en las que están esas elites es el exterminio de las diferencias.
elclarin.
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Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje

/ Lanacion.cl

Ex candidato presidencial mantuvo sus críticas a los dos abanderados en competencia, pero valoró el avance de la agenda legislativa y dijo que un “abismo irreconciliable” lo separa de la derecha. Dejó en libertad de acción a sus adherentes.

Miércoles 13 de enero de 2010 Actualizada 12:42 Política

A 5 días de la segunda vuelta, el ex candidato presidencial independiente Marco Enríquez Ominami anunció que apoyará al abanderado del mundo progresista, Eduardo Frei, este 17 de enero.

Con esta decisión, el diputado que alcanzó un 20, 13% en la primera vuelta, fijó una postura que puede resultar clave para el resultado de la elección, aunque optó por dejar en libertad de acción a sus seguidores.





“Ante esta coyuntura histórica, ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir en lo que pueda para que eso no ocurra. Por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoyar al candidato de este pueblo, el del 29 por ciento de chilenos”, dijo MEO, en alusión a Frei.
En su declaración, leída en el ex Congreso Nacional, Enríquez Ominami fue duro con la coalición encabezada por Sebastián Piñera, al señalar que lo separa de la derecha un “abismo irreconciliable” y una “distancia infranqueable”.



“Gran parte del sector que apoya a Sebastián Piñera llenó de luto a nuestra patria, son cómplices de los que asesinaron a mi padre y más grave aún lo que hoy no se arrepiente de nada y se enorgullecen de haber asesinado a mi padre”, dijo MEO, exigiendo un mea culpa a la derecha que sustenta al empresario.

CUESTIONAMIENTOS

Pese al apoyo al candidato de la Concertación, MEO mantuvo sus ácidas críticas a Eduardo Frei y Sebastián Piñera, señalando que ésta es la última elección en “clave de los ’90” que enfrenta a dos “líderes de la transición”. Catalogó a los candidatos que estarán en la papeleta este domingo como “demasiado parecidos”, “hijos del pasado” y que además “comparten vicios”.

“No me verán en cargo alguno en el próximo gobierno”, y “no hemos negociado nada”, prometió, anunciando que si bien declaró su voto por Frei, está empeñado en liderar una oposición al futuro gobierno. Dijo que ésta será “constructiva y propositiva”, confiado en que representa la “tercera fuerza política” del país

AGENDA LEGISLATIVA

Clave en este respaldo de MEO fue el avance de la agenda legislativa en el Congreso. En alusión a la tramitación de los proyectos de inscripción automática y voto voluntario, y educación pública, y la reforma constitucional del agua, Marco señaló que “esta elección son nuestras ideas las ganadoras”. De paso, reprochó la actitud de los senadores aliancistas en la Comisión de Agricultura, que ha trabado el proyecto en la instancia.

MARQUISMO

El gesto de Marco Enríquez Ominami viene a sellar el creciente apoyo del marquismo hacia Frei, luego de los respaldos expresados por Carlos Ominami, el diputado ex PPD Esteban Valenzuela, el abogado Ciro Colombara, el economista Luis Eduardo Escobar, y adherentes del diputado ex PS como el ex candidato presidencial Alejandro Navarro, los alcaldes Vladimiro Mimica y Juan Carrasco, y el ex candidato a diputado René Tabilo, y el asesor Max Colodro.
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Elecciones presidenciales, derechos humanos y democracia


Como sabemos, el próximo 17 de enero se realizará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales para el período 2010-2014. En ella se definirá quién de los candidatos en competencia -Sebastián Piñera o Eduardo Frei- será el próximo Presidente de Chile.

Mucho se ha dicho y escrito sobre lo que está en juego con la elección de uno u otro candidato. Los análisis en cuestión tratan, en general, sobre las ventajas que la elección de Piñera o Frei tendría para el desarrollo económico del país, para el bienestar material de las personas, para la seguridad ciudadana o para la estabilidad política del país. Ningún análisis, sin embargo, ha puesto su atención en una perspectiva desde los derechos humanos.

Valga precisar aquí que cuando hablamos de derechos humanos, nos referimos no tan solo a aquellos derechos que fueron gravemente violados bajo la dictadura militar y que, sin duda, requieren de verdad, justicia y reparación, sino también a aquellos de carácter individual y colectivo que son consustanciales a una democracia moderna; como el derecho a la participación política, el derecho a la igualdad efectiva (jurídica y material) entre las personas, el derecho al medio ambiente, al acceso a la información, a la libertad de expresión y a la protesta social, y el derecho de los pueblos a su libre determinación.

No se trata de una reflexión irrelevante para el país. Tanto la sociedad civil como los movimientos de derechos humanos, y también diversas instancias y órganos de tratado de derechos humanos de los que Chile es parte -como el Consejo de Derechos Humanos, el Comité Contra la Tortura, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, y el Relator Especial de Derechos Indígenas, todos ellos de la ONU- han evidenciado los serios déficit que ostentamos en la materia. Ello, en ámbitos tan diversos como el derecho a la participación política, el derecho a la integridad física y síquica, vulnerado por la actuación abusiva de agentes policiales, y los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, aún no plenamente reconocidos y menos aún respetados. Las mismas instancias realizaron múltiples recomendaciones a Chile para abordar esta crítica realidad, recomendaciones sobre las cuales los candidatos hoy en competencia nada han señalado.

Hasta hace poco ninguno de los dos candidatos había tenido un abordaje profundo de los derechos humanos como parte de su propuesta electoral. En efecto, Sebastián Piñera no ha incorporado, más allá de la retórica, los derechos humanos como parte de su programa de gobierno. Las referencias a la necesidad de fortalecer y ampliar estos derechos, a la verdad, justicia y reconciliación respecto al pasado, y a erradicar las trabas que impiden a las personas el pleno disfrute de sus derechos, no solo dan cuenta de un énfasis en los derechos individuales por sobre los derechos colectivos, sino que además, no van acompañadas de propuestas concretas de cambios jurídicos, políticos y económicos más profundos, indispensables para una vigencia efectiva de los derechos humanos en el país.

Eduardo Frei, en tanto, luego de los magros resultados electorales que obtuvo en la primera vuelta en diciembre pasado, ha hecho una serie de planteamientos que directa o indirectamente asumen los derechos humanos con mayor centralidad que en su programa de gobierno original. Así, Frei sostuvo el 26 de diciembre pasado en sus “12 compromisos por la democratización y el avance social de Chile” que se hace necesario “evitar un grave retroceso conservador en la sociedad chilena”, llamando a los ciudadanos a avanzar hacia “…el establecimiento de una adecuada institucionalidad de los temas asociados al respeto de todos los derechos humanos”. También se comprometió a garantizar una educación pública de calidad para todos, a avanzar, entre otras materias, en el mejoramiento de la atención de la salud pública, la ampliación de los derechos de los trabajadores, la recuperación del carácter nacional del agua, la democratización de los medios de comunicación, el logro de mayor equidad y el término de la discriminación, y en el respeto a las mujeres.

Entre sus compromisos también asume un tema que ha ido cobrando fuerza en los últimos años entre los movimientos sociales, como consecuencia de las barreras puestas por la Constitución Política de 1980 para una democratización política, económica y social más profunda del país. Para ello, Frei ha propuesto la elaboración de “una nueva constitución para Chile”. Aunque elude pronunciarse sobre el mecanismo para lograrla –limitándose al respecto a constatar que algunos han planteado la convocatoria a una Asamblea Constituyente, sostiene que esta nueva Constitución debe garantizar, entre otras cuestiones sustantivas, un sistema electoral proporcional que ponga fin al sistema binominal hasta ahora vigente, el derecho a voto de los chilenos en el exterior, reformas al Tribunal Constitucional, límites al concepto de Estado subsidiario, y el reconocimiento del carácter plurinacional y multicultural del Estado.

Es indudable que a través de estos compromisos Frei se acerca más que su contrincante en la carrera presidencial a las preocupaciones manifestadas en la materia por los movimientos de derechos humanos y por las instancias de la ONU antes referidas. Ello, sin entrar a analizar aquí las motivaciones –electorales o de otra índole- con que los ha hecho.

Concordando con la relevancia de la propuesta de Frei en materia de transformación constitucional, el grave problema de ella es que deja sin resolver un tema que desde la perspectiva de derechos humanos es sustantivo, esto es, el del mecanismo para lograrla.

Justamente, uno de los problemas críticos de la institucionalidad vigente heredada de la dictadura militar ha sido la exclusión de vastos sectores de la población del derecho a participar -más allá del limitado sufragio- en la vida política del país, ya sea por su pensamiento político –como en el caso de los partidos de izquierda extra parlamentaria- o por su condición étnica o cultural, como en el caso de los pueblos indígenas. Por ello, resulta paradójico plantear la construcción de una nueva institucionalidad jurídico-política democrática, sin identificar y proponer mecanismos concretos a través de los cuales la ciudadanía en general, y los sectores excluidos en particular, puedan participar de esta importante transformación.

Esto resulta contradictorio además con la naturaleza misma de los compromisos anunciados por Frei luego de la primera vuelta, a través de los cuales llama a las fuerzas progresistas a “romper con la exclusión”.

La omisión de Frei en esta materia tan sustancial para los derechos humanos resulta electoralmente absurda, toda vez que para ser electo requiere de sufragio de al menos un 6% ( 430 mil electores) de quienes votaron por Arrate y del 20% (1.4 millones de electores) de quienes votaron por Marco Enríquez Ominami en primera vuelta. Candidatos que, con distintos énfasis, pusieron acento en la necesidad de terminar con las múltiples formas de exclusión –política, económica social y cultural- a las que ha dado origen la institucionalidad vigente, así como también, en muchas ocasiones, las políticas impulsadas por la Concertación en los últimos años. Lo anterior, sin hablar del más de un millón de chilenos y chilenas (1.172.756 mil) que manifestaron su repudio a los candidatos presidenciales a través de los votos nulos y blancos, o de los cerca de cuatro millones de electores que, cansados de un sistema jurídico, político y social que no los representa y que los margina, simplemente han decidido no inscribirse en los registros electorales para no legitimarlo. A ello se suma la situación de exclusión en que se encuentran los chilenos y chilenas en el exterior, cuyos derechos ciudadanos siguen siendo negados.

Lo que Frei no parece entender, a pesar de los resultados electorales de la primera vuelta, es que aquello a lo que un porcentaje significativo de ciudadanos aspiramos no es simplemente evitar el regreso de la derecha al poder –muchos nos preguntamos si alguna vez perdió el poder (económico, mediático, e incluso el poder político)-, sino que a la construcción de un nuevo pacto social que ponga fin a las graves exclusiones aún persistentes a veinte años del término del régimen militar. Dado que el sistema político vigente hoy no se sustenta en un pacto social, o si tal pacto existiera, está en una crisis de legitimidad terminal, como lo deja en evidencia el descrédito de la Concertación tras cuatro periodos a cargo del Ejecutivo, o el deterioro de la legitimidad de instituciones estatales tan relevantes como el Congreso o el Poder Judicial.

Consecuentemente con lo anterior, lejos de llamar a los ciudadanos a un pacto instrumental de los sectores progresistas para evitar el regreso de la derecha al poder, el desafío debería ser llamar a toda la ciudadanía, y en particular a los sectores hoy marginados del sistema político, y de los beneficios económicos y culturales del país, a participar de la construcción de un nuevo pacto social para el establecimiento de una democracia acorde con los estándares internacionales de derechos humanos hoy vigentes, tal como ha sido recomendado al Estado chileno por los órganos de Naciones Unidas a los que nos hemos referidos.

La convocatoria a ese pacto social, tal como se ha desarrollado exitosamente en otros contextos de América Latina en los últimos años, y tal como lo han señalado diversos movimientos sociales e instancias de derechos humanos en el país, debería materializarse en el compromiso de los candidatos –y en particular de Frei como representante de sectores que, tal como ha sido señalado precedentemente, han adscrito a ideas progresistas- de iniciar, inmediatamente luego de asumir su mandato, un proceso constituyente participativo que desemboque en una asamblea constituyente electa por la ciudadanía, a través de elecciones libres, mediante un sistema electoral plenamente representativo y que permita la expresión de la diversidad política, social y cultural de nuestro país. Tal asamblea debería estar dotada de plenos poderes para elaborar una propuesta de nueva constitución, siendo mandatada a escuchar y considerar los planteamientos que le hagan llegar los distintos sectores de la población, los distintos pueblos que forman parte de Chile. Las propuestas elaboradas por la misma asamblea, deberían ser refrendadas por sufragio popular a través de un referéndum.

Quien se comprometa con esta iniciativa, y opte por generar un nuevo pacto social que ponga término a las exclusiones que han caracterizado a Chile a través de la historia, podría proyectar al país, en el bicentenario de su fundación, como una República verdaderamente democrática, legitimada en el respeto de la autodeterminación de los pueblos, concretado en su participación soberana y en la plena garantía de derechos humanos.

José Aylwin Oyarzún, Nancy Yánez Fuenzalida
Co-directores Observatorio Ciudadano
elciudadano
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EL EMPRESARIO SE TROPEZO CON EL PASADO PINOCHETISTA Y LA ELECCION SE VOLVIO MAS ASEQUIBLE PARA SU CONTENDIENTE

Piñera y Frei pelean voto a voto contrarreloj

El candidato favorito de la derecha no llega tan favorito al ballottage. Su rival oficialista tuvo unos muy buenos tres últimos días antes de la veda. Ganó el debate y recibió el apoyo del independiente Marco Enríquez-Ominami.


Por Santiago O’Donnell

Desde Santiago

A tres días de las elecciones en Chile la campaña se puso buena. Eduardo Frei, el candidato de la gobernante Concertación de centroizquierda pelea voto por voto con Sebastián Piñera de la Alianza de centroderecha. Los números duros siguen estando con Piñera, pero la tendencia favorece a Frei. Puede ganar cualquiera.

Según la última encuesta de Mori-Chile, Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual. O sea, para ganar Frei debe sumar unos 140 mil votos de electores que hasta hace tres días se inclinaban por Piñera, o pensaban anular su voto, o no pensaban votar. Contrarreloj, porque hoy empieza la veda electoral. No es poco, ni siquiera para un padrón de siete millones.

Pero pasó lo que tenía que pasar para que las cosas se emparejen: Frei tuvo unos muy buenos tres días entre el lunes y ayer. Ganó el último debate y recibió el apoyo formal del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. A eso hay que sumarle la publicación de la encuesta de Mori, que muestra un repunte importante en su intención de voto.

Mientras tanto, Piñera siguió haciendo la plancha. Aunque el candidato de la Alianza se mostró confiado, incansable y siempre sonriente en campaña, fue mezquino a la hora de innovar y terminó cautivo de la agenda de la Concertación, que martilló incansablemente con el fantasma del pinochetismo.

Piñera se enredó solito con el tema la semana pasada, la peor de su campaña, cuando primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después dijo que “no es pecado” haber trabajado con el general, después dijo que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero no lo descartaba. y después, en el debate, volvió a decir que no lo haría, montado en una dura autocrítica del silencio de su espacio político ante las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Sus vacilaciones y contradicciones en este tema crucial confundieron al electorado independiente y pusieron en riesgo el apoyo de los 700.000 votantes con los que aún cuenta el pinochetimo duro, muchos de los cuales podrían quedarse en sus casas y no votar si se sintieron ofendidos. Piñera precisa cada uno de esos votos.

El problema de Frei pasa por otro lado. Necesita una afluencia masiva a las urnas para revertir la diferencia y que no se dispare el porcentaje de votos anulados, que rondaría en el siete por ciento. Se trata de un voto duro, ideológico, antipinochetista, que se fuga por izquierda. “Son personas que sienten que el país avanza más rápido que ellos, que muchos se enriquecen mientras ellos siguen igual”, explica Marta Lagos, directora ejecutiva de Mori-Chile.

Ante este dilema la Concertación optó por relegar la opaca figura de su candidato a un segundo plano para que la popularísima presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, con niveles de aprobación por encima del 80 por ciento, lleve el peso de la campaña. También ocuparon un lugar protagónico la jefa de campaña Carolina Tohá y el vocero de la misma, Claudio Orrego, las figuras jóvenes encargadas de infundir los aires de renovación que tanto reclaman los votantes independientes que decidirán esta elección. La estrategia parece estar dando resultados. El carisma podrá ser intransferible, pero una política astuta en la cresta de la ola puede hacer maravillas para un candidato disciplinado que sabe jugar el papel que le toca.

En la primera vuelta del 17 de diciembre, hace apenas tres semanas y media, Piñera había sacado una ventaja de catorce puntos que a primera vista parecía casi irremontable.

Pero la diferencia se achicó mucho cuando se realinearon para el ballottage las terceras fuerzas que habían sumado casi un tercio del voto en la primera vuelta. Como viene sucediendo desde el retorno de la democracia en 1990, el realineamiento se dio alrededor del eje histórico que determinó el sistema político actual, esto a grandes rasgos, los que habían votado el No es el plebiscito por la continuidad de Pinochet de 1988 se alinearon con el candidato de la Concertación y los que habían votado por el SI en ese plebiscito se inclinaron por el candidato de la derecha.
Según Lagos, de Mori-Chile, el clivaje que marcó la actuación de Pinochet sigue siendo determinante por más que hayan pasado veinte años desde el fin de la dictadura y Piñera haya votado NO en el ’88. La encuesta de Mori indica que apoyan a Frei casi la totalidad de los votos del candidato comunista Jorge Arrate, que sacó el siete por ciento en la primera vuelta. Los votantes del ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que sacó el 20 por ciento la primera vuelta, se divide de la siguiente manera: el 44 por ciento apoya a Frei, el 20 a Piñera y el resto no vota o anula.

Entonces esa ventaja aparente de catorce puntos al final de la primera vuelta se convirtió en una ventaja real de cinco puntos al comenzar la campaña del ballottage.

La ventaja de Piñera ya no era holgada pero seguía siendo importante y era la primera vez que la Alianza llegaba como favorita a la segunda vuelta. En el comando de Frei reinaba la confusión.

Al borde de la desesperación, Frei arrancó la campaña para el ballottage haciendo mea culpas y reclamando gestos de grandeza a los principales impulsores de su candidatura. Pero los jefes de los grandes partidos se negaron a dar un paso al costado para dar comienzo a la refundación del espacio político que reclamaba Enríquez Ominami y que prometía el propio Frei.

Mientras tanto Piñera seguía sonriendo y diciendo que él era el cambio y que el cambio está por venir, sin profundizar demasiado, mientras se hacía fotografiar con dirigentes de medio pelo que habían apoyado a de Enríquez Ominami en la primera vuelta y que ahora estaban con él.

Entonces Bachelet se lanzó de lleno a la campaña. Primero impulsó una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

A eso le sumó la inauguración del Museo de la Memoria junto al candidato y los demás ex presidentes de la Concertación la semana pasada, como para que nadie se olvide de Pinochet, y declaraciones políticas que fueron in crescendo hasta culminar ayer con la proclamación de Frei como su heredero (ver nota aparte).

Aunque los candidatos hablan todo el tiempo de salud, seguridad y educación, las encuestas señalan que no son los temas de políticas públicas los que más interesan al electorado, sino más bien los de política pura: la herencia del pinochetismo, la vigencia o no de la Concertación, la conveniencia de mezclar negocios con política.

Según la directora ejecutiva de Mori-Chile, que dio una extensa entrevista en el canal estatal, los electores reconocen que Frei se ubica a la izquierda del millonario empresario Piñera, pero cuando se mide la variable liberal-conservador, las diferencias se diluyen. Esto explicaría la dureza del voto nulo y el escepticismo de aquellos que votaban por la Concertación pero el domingo podrían quedarse en sus lugares de vacaciones en vez de ir a votar. Si Frei y Bachelet no consiguen hacer cambiar de idea a un buen número de ellos de acá al domingo, Piñera será el vencedor.

Pero un país es un estado de ánimo, diría el filósofo César Luis, y en este momento ese ánimo favorece a la Concertación. “Voy a ganar por una nariz”, dice divertido Frei en cada acto de campaña, dando vuelta una cruel sentencia de sus detractores que asegura que lo único que heredó Frei de su padre, el carismático y popular ex presidente Eduardo Frei Montalva, fue justamente su gran nariz.

Esa nariz le permitió olfatear que era posible conquistar a parte de la juventud desencantada sin cambiar mucho, con la vieja y probada fórmula de agitar el fantasma de Pinochet y montarse a caballo de la figura más popular de su espacio político, mostrándose como el continuador natural de una cadena de gestiones juzgadas como exitosas por el electorado.

Entonces un Piñera confiado se tropieza con el pasado y de repente una elección que parecía perdida queda al alcance de la mano para Frei.

Como ninguno de los dos propone o representa algo nuevo, la nariz de lo chilenos definirá el voto del domingo. Y mientras la podredumbre de la dictadura tapa el aroma a dinero fresco que emana el candidato de la derecha, con apenas un lavado de cara y mucho perfume de Bachelet, Frei ya huele mucho mejor.
sodonnell@pagina12.com.ar
SUBNOTAS
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Ex agente de la dictadura en grupo asesor de Piñera

escrito por Galy Chávez

miércoles, 13 de enero de 2010

Estupor reina entre militantes aliancistas y partidarios de Sebastián Piñera por la incorporación del Presidente de la Empresa Aguas Pirque. S.A, Jorge Vio Ulloa, al equipo asesor del candidato derechista. “El fulano habría pertenecido a los aparatos de seguridad de la dictadura de Pinochet”, señala un dirigente vecinal “piñerista”- de la Comuna de Pirque- que pidió no revelar su nombre.

El mandamás de la distribuidora de agua figura en la Comisión de Energías Renovables No Convencionales del Grupo Tantauco, encabezada por el senador, Antonio Horvath, (RN)
Un tipo violento
A fines de de la dictadura militar, Vio Ulloa residía en la Comuna de la Reina, Echenique 8769. A comienzo de los 90 se va del sector con rumbo a las montañas “pircanas”. Vecinos que lo conocieron dan cuentan de hechos reveladores que indicarían su vinculación con los aparatos represivos de Pinochet. “Este tipo es muy violento, perverso”, señala uno de ellos y me advierte que “tenga cuidado. Era muy “compinche” del ex agente Álvaro Corvalán y de Patricio Castro. Este último involucrado en el caso Cutufa.”.
Agrega que “su centro de operaciones era la CNI ubicada, en esos tiempos, en calle República. Andaba siempre armado de pistola y metralleta. Se fue de aquí porque lo andaban buscando para echárselo y según dicen era por asuntos de derechos humanos aunque también se “corrió” que era ajuste de cuentas entre “ceneis”. Parece que su trabajo era vigilar a sus propios “compañeros”.
Otras personas contaron de las “tandas propinadas a su esposa”. En una ocasión la dejó con las costillas quebradas”, situación que habría obligado a la mujer a escapar de la casa. “Pero parece que más pudo el miedo… porque se arrepintió de llevar el caso a Tribunales”.
A solo un mes del término de la dictadura militar, el 26 de abril de 1990, Vio formó la sociedad anónima cerrada,”Royal International Security System S.A.”. Entre sus socios figura Hernán Hernández Zavadlav, quien fue declarado reo como autor de los delitos perpetrados “en las fechas que a continuación se indican: Estafa en perjuicio de Carlos Gaete González, en septiembre de 1980; quiebra fraudulenta, en marzo de 1981, y uso malicioso de instrumentos públicos falsos, el 15 de octubre de 1981”
Según lo estipulado en el Diario Oficial, se trata de una empresa dedicada, entre otros rubros, a la “enseñanza y adiestramiento a individuos en materia de seguridad y prevención de riesgos y a la “importación, fabricación y comercialización de toda clase de equipos mecánicos y eléctricos que se requieran para cualquier labor investigativa”.
El hombre no ha dejado su costumbre de portar armas. En su oficina de Pirque – y dependiendo de la ocasión - saca, a menudo, a relucir su lujosa pistola plateada y de “grueso calibre”. Siempre ando armado confiesa sin titubeos a sus cercanos.
Operaciones fraudulentas
A lo anterior se agregan las protestas de organizaciones sociales y vecinos de Pirque en cuanto a su gestión en la presidencia de la Empresa Aguas Pirque S.A. “Esta empresa distribuye agua con barro, sedimentos, pelos humanos y con una dosis de cloro de 3,5mg/l, lo que sobrepasa las normas establecidas. “Además, pagamos un cargo fijo de 3 mil 990 pesos. El más caro de Chile. En estas condiciones el alza de tarifas es un verdadero robo”, declaró Claudia Flores (
www.elclarin.cl 14/8/2009).
La Municipalidad de Pirque tomó cartas en el asunto por considerarlo un atentado a la salud pública. Actualmente, vecinos de esta Comuna recolectan firmas para quitar de sus manos la administración de las plantas de agua potable ubicadas en los sectores de Lo Arcaya y San Vicente.
El año 2009, un grupo de accionistas minoritarios de la distribuidora del “alimento vital” lo acusó de haber convertido lo que nació como una cooperativa en un jugoso negocio privado “que hoy lucra a partir de un capital e infraestructura comunitarios y de un control de la empresa a través de un aumento de capital aparente, maniobra contable que consistió en incluir un bien raíz sobre avaluado a cambio de una mayoría de acciones”.
“El tiro era apoderarse por completo de la empresa. Para efectos del “aumento de capital”, el hombre vendió un bien raíz de su propiedad, VIOSOL, a la Empresa Aguas Pirque S.A. La “venta” arrojó un total de 965 acciones lo que equivale a 400 millones de pesos. Como resultado de esta operación, VIOSOL pasó a la categoría de “socio mayor todopoderoso” de la distribuidora de agua.
En esta operación le tendió su mano generosa uno de los amigos que integra su “red de contactos”. Se trata de Gonzalo Cardemil Herrera quien se puso con 50 millones de pesos, equivalente a 120 acciones.
Sin embargo, el empresario se ha negado- hasta el momento – a entregar documentación que demuestre el pago de las acciones en dinero efectivo, tal como lo ordena la Ley.
Las irregularidades cometidas están en conocimiento de la Superintendencia Sociedades Anónimas, Valores y Seguros.
“Dos cucharadas y a la papa” me dijo desafiante Vio Ulloa, cuando le requerí que me devolviera varios unidades de implantes y sillones dentales que le había entregado para ser vendidos, tras haber acordado trabajar juntos en este rubro. Pero no me devolvió nada”, cuenta Jorge Sepúlveda Lynch quien a la fecha representaba a la compañía Globallink.
“Estaba en apuros económicos por eso entre en relación con él. Confié en su palabra. Incluso, en septiembre del 2008, me informa que había finiquitado negociaciones con Ecuador, para Globalink.Me escribe que ha logrado convenios para llevar los implantes y sillones dentales a consultas en Quito, Guayaquil y Manta. En su afán – al parecer de convencerme – me indica que el acuerdo esta visado, ni más ni menos, por el presidente Rafael Correa y por su ex Ministro Fernando Moreno Serrano”.
Sepúlveda entabló una querella criminal contra el individuo por apropiación indebida, ante el Juzgado de Garantía de Puente Alto
Hermano Masón
Vio Ulloa pertenece a la logia “Unión Fraternal N˚1, una de las más importantes de Chile. Entre sus miembros hay preocupación por el daño que sus andanzas puedan provocar a la imagen de la organización.
¿Qué es delito para un masón? “Faltar a la palabra empeñada o cometer algún acto público o privado que constituya un desprestigio para la orden, o un daño para terceros. Algo muy importante en la justicia masónica es que rige tanto para los hombres que están activos dentro de la institución como para los que están fuera de ella”, respondió el Gran Maestro de la Masonería, Juan José Oyarzún, al diario El Periodista, en entrevista publicada el año 2007.

Los “hermanos” de la “Unión Fraternal” esperan confiados en la justicia masónica porque su líder- Oyarzún- tiene en su poder los antecedentes del empresario.

elclarin
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La increíble y triste historia de la cándida Concertación y su abuela desalmada


Manuel Cabieses Donoso

Punto Final

Si abusamos de García Márquez tomando por asalto el título de su obra de 1972, no es por puro gusto. Es que no hay otro modo de analizar la tragedia de la Concertación de Partidos por la Democracia. La coalición que gobierna Chile desde hace 20 años está sumida en una crisis que las chambonadas cotidianas de sus dirigentes no hacen sino agravar. A pocos días de la elección presidencial -que puede prolongar su vida o provocar su colapso-, la Concertación se comporta como si buscara perder en forma deliberada. Esta suerte de suicidio ritual carece, sin embargo, de la dignidad de las grandes tragedias que deslumbran con su ejemplo. Este mediocre final se ha convertido en una comedia salpicada de escenas propias de la picaresca política. El último episodio -que más bien parece una puñalada trapera- fue la renuncia de los presidentes del PPD y del PRSD. La Concertación se debate así entre traiciones, desorden y actos de suma cobardía política. Dirigentes que aún no se atreven a abandonar el barco, optan por provocar la estampida final. Saben que gane o pierda el 17 de enero -y lo último es lo más probable-, la Concertación está herida de muerte. Su ciclo de vida ha terminado y sus partidos tendrán que inventar otra cosa o dispersarse.
No obstante, no perderá -ni ganará- de modo categórico. La diferencia con la derecha seguramente será mínima. En Chile hay precedentes de elecciones que se definieron por pocos votos. El 30 de octubre de 1938, por ejemplo, Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular, ganó por 4.111 votos al candidato de la oligarquía, Gustavo Ross Santa María. En 1958 el empresario Jorge Alessandri ganó por 30 mil votos a Salvador Allende. La perspectiva de un resultado estrecho habla por sí misma del ocaso concertacionista. Viene ocurriendo desde la victoria de Ricardo Lagos (51,31%) sobre Joaquín Lavín (48,69%), en 2000. Refuerzos de Izquierda impidieron que triunfara la derecha en 2000 y 2005. Pero esta vez el aporte del Juntos Podemos que encabeza el Partido Comunista -que tiene buenos motivos para estar agradecido de la Concertación-, no garantiza su salvataje. El 6,21% que obtuvo Jorge Arrate no es levadura suficiente para que el 30% de Frei aumente a más del 50% para derrotar a Piñera. Por eso, cada voto vale un Perú. Eso mismo hace más incomprensibles las desbarradas de dirigentes que parecen estar trabajando para el enemigo.
El estrecho resultado previsible ha convertido en un capital precioso el 20% que consiguió Enríquez-Ominami en diciembre. Más de la mitad de sus votos provienen de la Concertación. Forman parte de un éxodo provocado por una diversidad de motivos que sólo pueden sintetizarse como una iracundia con niveles de irracionalidad. Los peores enemigos de la Concertación son ex concertacionistas que votaron por Enríquez-Ominami o que anularon el voto. Muchos de ellos no vacilarán el 17 de enero en facilitar la victoria de la derecha. Adhieren a la consigna del “cambio”, que no pueden objetivizar salvo en un relevo de equipo en el gobierno. Para ellos no hay diferencia alguna entre Concertación y derecha. Hay quienes argumentan que la victoria de Piñera permitiría que Enríquez-Ominami y PPD constituyan un polo de atracción cuando se produzca el desbande. Esa estrategia hace aún más patética la forma mendicante en que dirigentes de la Concertación imploran el apoyo del ex candidato cuyo futuro político depende de que pierda Eduardo Frei.
En otro ángulo están los sectores que plantean el voto nulo con un propósito diferente. Se trata de los “dinamiteros” del sistema: si gana la derecha, dicen, se agudizarán las contradicciones de clase, el pueblo abandonará los partidos reformistas y las fuerzas sociales y políticas se reagruparán en torno a un eje revolucionario. La derrota de la Concertación es el trampolín necesario de la lucha contra el sistema. Esta línea tendría alguna validez si en Chile existiera una alternativa política y social en condiciones de asumir como conductora legítima del pueblo en medio del derrumbe de la Concertación. Pero es justamente lo que en Chile no hay. La Izquierda -de la que somos parte- lleva tantos años como los de la Concertación en el gobierno sin siquiera comenzar a formar los cuadros para el socialismo, necesarios para construir la alternativa popular. Unos y otros promotores del voto nulo, en blanco o la abstención, olvidan que la derecha viene para quedarse. El pilar de la alianza oligárquica es la UDI, partido fascistoide de mucha experiencia de trabajo en la base social. Eso le ha permitido ganar 40 diputados y convertirse en el primer partido del país. La UDI se hará cargo de las políticas sociales -y policiales- en un eventual gobierno de Piñera, cuyo partido, Renovación Nacional, sólo es un grupo de señorones con plata pero sin vínculos con las organizaciones sociales. La UDI hará lo necesario para afianzar su poder y asegurar que el siguiente período presidencial sea para alguien de sus filas.
Los estrategas internos de la derrota de la Concertación no incorporan a su análisis el campo de maniobras que tendrá la derecha en La Moneda, empezando por la caja fiscal, repleta de billetes, que recibirá del gobierno Bachelet-Velasco. Por otra parte, Piñera necesitará co-gobernar -como ha hecho la Concertación- tejiendo acuerdos con la oposición en el Parlamento. La colaboración de ambos bloques está asegurada desde hace tiempo, desde que la Concertación aceptó borrar las fronteras ideológicas y políticas con la derecha. Los dirigentes de sus partidos han sido formados en la doctrina de la cohabitación y la alternancia en el gobierno. Es el resultado del perseverante trabajo de las fundaciones alemanas Konrad Adenauer y Friedrich Ebert sobre dirigentes políticos, sindicales y juveniles democratacristianos y social demócratas.
Si una derrota precipitara la desintegración de la Concertación, la derecha está preparada para cooptar a esos sectores. Aquello de “gobernar con los mejores” -legitimado por el vaciamiento ideológico y político de los partidos-, fue instalado por la derecha, asimilado por la Concertación y se materializó, sobre todo, en la chanfaina política que apoyó a Enríquez-Ominami. La Concertación está pagando las consecuencias de sus debilidades, vacilaciones y contubernio con la derecha. Hoy es un conglomerado en estado de pánico a pocos días del combate decisivo. El único que se ve firme e intentando salvar a la coalición del desastre, es el propio candidato.
Esta situación que amenaza entregar el gobierno a la derecha, no puede soslayar la responsabilidad del archipiélago izquierdista. No hemos sido capaces de superar la fragmentación para levantar una alternativa hermana de los movimientos que han alcanzado el gobierno en América Latina, y que hoy impulsan un proyecto de socialismo que apoyan millones de trabajadores y que desafía a pie firme las amenazas del imperio. La elección presidencial del 17 de enero puede abrir una oportunidad para los filibusteros del oportunismo que se están probando la ropa de la Concertación. Para la Izquierda dispersa, sin embargo, cualquier resultado no significará un cambio en sus prioridades. Su camino no es compartir los últimos días de la Concertación ni sumarse al mejunje político del “liberal progresismo”. Chile necesita una Izquierda socialista. Un gobierno de Piñera aumentaría sus dificultades.
Ante el dilema del 17 de enero, no se puede sino votar contra la derecha. El deber de todo hombre y mujer de Izquierda es asegurar su derrota. Y luego, poner manos a la obra para construir la alternativa popular.
puntofinal
Editorial de “Punto Final”, edición Nº 702, 8 de enero, 2010
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Elección presidencial: No hay mucho donde elegir


por Tito Tricot (Chile)
miércoles, 13 de enero de 2010

Las noches estrelladas son como gritos de agua, un océano infinito con orlas plateadas colgadas de un manto de terciopelo azul que esclarece la mirada. Y uno se imagina narvales tiernos y colibríes brillantes bailando sajuriana; unicornios y ocelotes entreverados en juegos inverosímiles. Incluso ángeles pudorosos haciendo el amor con prisa tras una nube. Todo eso uno se imagina, hasta que te golpea de improviso la increíble realidad de un país que se desliza hacia el abismo en una elección donde no hay mucho donde elegir. Un candidato de derecha, como Sebastián Piñera, que remite al pasado, y un candidato derechista, como Eduardo Frei, que también supone pasado. Y ambos, por cierto, negando su condición conservadora para auto-designarse y auto-erigirse como adalides del progresismo. Es la intrigante postura de aquellos que no quieren asumir su condición política, como si les diera vergüenza reconocer que son lo que son. Es una metamorfosis sospechosa y, por lo mismo, existen mil razones para no votar por la Derecha y otras mil para no votar por la Concertación.

Cuando veo y escucho a Piñera, veo y escucho a la dictadura y sus atrocidades. Da exactamente lo mismo que repita majaderamente que votó por la opción No en el plebiscito de 1988 – algo que no nos consta – y que se opuso a la violación de los derechos humanos, lo cual tampoco nos consta. Lo concreto es que se hizo millonario mientras en el país torturaban y asesinaban y hoy se apresta a gobernar con los mismos que participaron de la dictadura.

Cuando veo y escucho a Piñera, se me aparecen todos los desaparecidos de Chile y se me aherroja el pecho de angustia al pensar que por cada rincón de esta tierra del fin del mundo se entronizará la arrogancia de la derecha. Son dueños económicos del país y ahora serán amos políticos, con todo el poder para imponer sus anti-valores. Chile se transformará aún más en una empresa, una sociedad anónima, una hacienda con patrones e inquilinos, en una feroz competencia por la subsistencia. De la mayoría, claro, porque la minoría será aún más rica.

Por lo tanto, pareciera que, una vez más, habría que optar por el consabido “mal menor” para evitar el triunfo de la derecha. Sin embargo, cuando veo y escucho a Frei, se me aparece el golpe de Estado que él apoyó. Y da lo mismo que trate de diferenciarse de la derecha en su discurso, porque el privatizó los puertos, las empresas sanitarias, las carreteras, elaboró un proyecto de Punto Final a los juicios de derechos humanos y trajo a Pinochet de vuelta a Chile, sabiendo que jamás pasaría un sólo día en la cárcel. Además, vergonzosamente, nunca quiso recibir a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Cuando veo y escucho a Frei, se me aparecen asombrados los tres jóvenes mapuche asesinados por los gobiernos de la Concertación. Cobardemente por la espalda, porque ni siquiera tuvieran el coraje de mirarles a los ojos. Y están los presos mapuche a quienes se les aplica la Ley Anti-terrorista, y los violentos allanamientos masivos a las comunidades y los niños aterrados entre las gramíneas. Y me duele la represión contra los mapuche, entonces, no quiero votar ni por el uno ni por el otro, aunque me abrumen con el argumento de que, de no votar por Frei, estaría contribuyendo al triunfo de la derecha. Es que no tengo porqué hacerme cargo de la irresponsabilidad, limitaciones, estupideces y errores de la Concertación. Además, porque, irredarguiblemente, la Concertación ha co-gobernado con la derecha en los últimos veinte años. Si gana la derecha la única responsable es la propia Concertación.

En cualquier caso, todo parece indicar que ganará la derecha, aunque por estrecho margen. Si ganara Frei, sería distinto, pero sospechosamente parecido, pues – más allá de sus promesas electorales de otorgar un rol central al Estado y de justicia social – lo concreto es que en dos décadas han hecho todo lo contrario. Sin embargo, en el ámbito internacional, sí sería peligrosa una alianza conservadora y belicosa entre Uribe en Colombia, García en Perú y Piñera en Chile, para los procesos de cambio social en América Latina.

Las noches estrelladas son como gritos de agua, un océano infinito con orlas plateadas colgadas de un manto de terciopelo azul que esclarece la mirada. Y uno se imagina amores imposibles, hasta que te golpea la dura realidad de un pueblo que está dispuesto a votar por la derecha, a pesar de lo que significó la dictadura. Pareciera que el tiempo ha congelado la memoria y ha desideologizado la política. Hoy no se vota por ideales o valores, sino que por productos mercantiles. Simplemente se nos acabó la imaginación, se nos trizaron los sueños y esa es nuestra responsabilidad. Quisimos apurar la velocidad de un sueño, irisarlo de colores imposibles sin permiso de nadie y nos fuimos quedando solos. Los sueños de un Chile digno deben ser compartidos, conversados, construidos entre millares y millones. Esa es nuestra responsabilidad, por ello esta es una elección donde no hay mucho donde elegir.
Enero 2010
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Tito Tricot, es sociólogo, Director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe CEALC. Chile
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martes, 12 de enero de 2010

UNA FAMILIA MAPUCHE, ANCESTRAL PROPIETARIA DE SUS TIERRAS EN NEUQUEN, FUE DESALOJADA A TIROS-Villa La Angostura -12-01-10

UNA FAMILIA MAPUCHE, ANCESTRAL PROPIETARIA DE SUS TIERRAS EN NEUQUEN, FUE DESALOJADA A TIROS


Cómo barrer la historia con municiones




Berta Paichil, de la comunidad mapuche Paichil Antriao, denuncia los ataques policiales.


Villa La Angostura originalmente fue una parcela de la Colonia Nahuel Huapi, cuyas tierras fueron reconocidas a una familia mapuche por el gobierno argentino ya en 1902. En diciembre, un inversor norteamericano echó a sus descendientes y destruyó sus casas.

Por Darío Aranda

El gobierno nacional entregó en 1902 a los pobladores ancestrales José María Paichil e Ignacio Antriao el lote número 9 de la por entonces Colonia Nahuel Huapi, en la Patagonia. Sobre esa misma parcela indígena hoy se erige el casco urbano de Villa La Angostura, la exclusiva y turística ciudad neuquina. Durante todo el siglo XX creció la ciudad y, al mismo tiempo, les fue arrebatada la casi totalidad de su territorio a las familias mapuches. Hace un mes, la comunidad Paichil Antriao –descendiente directa de esos primeros pobladores– padeció otro despojo: parte de la comunidad fue nuevamente desalojada y tres viviendas destruidas. La oleada represiva continuó los días siguientes con intimidaciones, detenciones y la ocupación policial del cerro en disputa. “Parece una zona militarizada. Un estado de sitio permanente”, denunció la comunidad mapuche, que alertó sobre la violación de legislación nacional e internacional que protege sus derechos. El desalojo se da en un contexto de creciente criminalización de los pueblos indígenas y una campaña mediática que cuestiona sus reconocidos derechos.

El mapa es antiguo, casi ilegible, y está fechado en 1902. “Casa Paisil”, señala en letra antigua. Da cuenta de los primeros pobladores de lo que recién décadas después sería Villa La Angostura, en Neuquén. Figura en el reciente y completo libro Historias de las familias Mapuche Paichil Antriao y Quintriqueo (compilado por la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer), donde antropólogos, historiadores y pobladores locales abordan el pasado negado de la región sur de la provincia. Según consta en la Cancillería, el histórico mapa fue utilizado como prueba “por el Gobierno de su Majestad Británica para considerar e informar sobre las diferencias” en la frontera entre Chile y Argentina.

No es la única prueba documental. La portada del expediente de la División Tierras y Colonias es amarillenta, tiene olor a papel añejo y data de 1903. Da cuenta de “Entrega lotes Colonia Nahuel Huapi”, lo que décadas después sería la provincia de Neuquén. Los dos primeros beneficiarios son “Don Ignacio Antriao” y “José María Paisil”. El antiguo expediente confirma que son habitantes del lugar desde antes de 1899, “indígenas”, “argentinos” y ambas familias figuran sobre el “lote 9”, parte del casco urbano de la actual Villa La Angostura.

Ninguna prueba sirvió el 2 de diciembre, cuando setenta policías (incluso efectivos del temido Departamento Especial de Servicios Policiales –Despo–) llegaron a las 8 al cerro Belvedere y comenzaron a desarmar las viviendas de la comunidad. Los medios locales filmaron el accionar. Se observa a los uniformados, pero también a un grupo de civiles que patean las paredes de las humildes viviendas, cortan con motosierras los tirantes y sonríen satisfechos cuando las casas yacen destruidas. La orden partió del juez Jorge Videla, del Juzgado Multifueros, que rechazó hablar por teléfono con este diario (explicó que sólo acepta entrevistas en persona).


En todo el país está vigente la ley 26.160 (Ley de Emergencia de Propiedad Comunitaria), que prohíbe el desalojo de comunidades indígenas y solicita un relevamiento territorial de las parcelas correspondientes a los pueblos indígenas. La ley 26.160 es criticada por el gobierno neuquino, sobre todo luego de que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) firmara un convenio con la Universidad Nacional del Comahue para implementar el mapeo de tierras en la provincia.

Este diario pidió una entrevista con una autoridad política de la provincia, pero la Subsecretaría de Información Pública no respondió los llamados ni correos electrónicos. El gobernador Jorge Sapag sí habló con el diario Río Negro: “Nación y el INAI tienen que entender que no puede tener acciones unilaterales. En la medida que las tengan en Neuquén, en el único lugar que discutiremos será en Tribunales. Hemos recurrido al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y a la ministra Alicia Kirchner, de quien depende el INAI”.

En noviembre pasado, el Congreso prorrogó la vigencia de la ley para que se puedan completar los relevamientos (que están muy retrasados). Los legisladores neuquinos fueron los únicos que votaron en contra de la prórroga.
Según la Confederación Mapuche de Neuquén, el rechazo provincial a la ley tiene una explicación: el relevamiento catastral podría evidenciar la “usurpación de tierras que históricamente fueron ocupadas por mapuches”.

El desalojo se produjo sobre un predio reclamado por el ciudadano estadounidense William Henry Fisher. La comunidad utilizó históricamente ese predio para pastoreo de animales y también hay un rewe, sitio sagrado utilizado para ceremonias.

El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, que acaba de publicar un extenso trabajo sobre la situación actual en Neuquén, resumió: “El juicio entre el norteamericano Fisher contra el Lof Paichil Antriao estuvo plagado de irregularidades. Por este hecho la causa se encuentra desde 2008 con una denuncia y con un pedido de medida cautelar en curso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El desalojo violento que sufrió el Lof determina una violación grave a los derechos humanos de los pueblos indígenas”.
El lonko Ernesto Antriao denunció que no se contó con la posibilidad de defensa porque la comunidad no fue notificada del desalojo. De saberlo, habría apelado y frenado la acción judicial. Tampoco se tuvo en cuenta el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), tratado internacional al que Argentina adhirió en 2001 y tiene rango superior a las leyes locales.


La comunidad Paichil Antriao está conformada por 25 familias, la mayor parte ubicada en el cerro Belvedere y sobre las costas del lago Correntoso, zona deseada para negocios inmobiliarios. En diciembre pasado la policía no avanzó sobre todas las viviendas porque corresponden a distintas causas judiciales. Sin embargo, la comunidad había advertido que se estaba en el comienzo de la escalada represiva.

Tres semanas después, el 21 de diciembre, tres jóvenes mapuches de la comunidad fueron detenidos por la policía. Según los efectivos, hubo resistencia a la autoridad y portación ilegal de armas. Muy distinta es la versión indígena: “Integrantes de la comunidad fueron emboscados por el estadounidense William Henry Fisher, policías y efectivos de Grupos Especiales. Tres de nuestros hermanos fueron brutalmente baleados, golpeados, detenidos y procesados. El Poder Político y Judicial intenta realizar un montaje adjudicando falsas pruebas”.

El 2 y 3 de enero nuevamente hubo disparos, denuncia de abuso de autoridad y acusaciones cruzadas. La versión policial indicó ataques con bombas molotov y piedras de un grupo de personas con la cara tapada. La comunidad desmintió el hecho y acusó a los efectivos de hostigamiento permanente y mantener sitiado el cerro. Desde el gobierno provincial apoyaron la versión policial, aunque descartaron que hayan sido integrantes de la comunidad indígena. Igualmente movilizaron efectivos de Junín de los Andes y Zapala hacia Villa La Angostura. El cerro Belvedere ya cuenta con la presencia de 75 policías.

Desde el viernes pasado hasta el domingo, la comunidad Paichil Antriao convocó a un futa chrawun (gran parlamento). “Es necesario avanzar en los procesos de recuperación y resistencia sin dejar de lado el contexto de militarización, represión, desalojos, despojo de nuestra cultura y engaños a nuestros mayores para quitarnos el territorio”, explica la convocatoria, que resalta el “actual escenario de criminalización y represión sistemática”.

El Parlamento mapuche se da en la turística y selecta Villa La Angostura, que tiene el privilegio de ser la localidad con mayor criminalización indígena: las comunidades locales cuentan con diez causas de las 32 que el pueblo mapuche enfrenta en toda la provincia. Verónica Huilipán, vocera y referente de la Confederación Mapuche, resumió la situación: “Estamos viviendo un proceso de cacería de mapuches”.

Primero estuvo el lonko Antriao

Un siglo de marginación

“La zona denominada ‘el cruce’ en Villa La Angostura es donde se localizaba el lote 9 y donde hoy se encuentra el centro y la Municipalidad. ‘El cruce’ fue creciendo a un ritmo mucho más acelerado que otras zonas, siendo hoy el centro administrativo y comercial de Angostura. Así, sobre el lote 9 fue creciendo el centro de Villa La Angostura y la familia mapuche fue gradualmente ‘corrida’ hacia la marginalidad del lote”, explicó Sebastián Valverde, antropólogo, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Ya en 2007, junto a la investigadora Analía García, publicó Políticas estatales y procesos de etnogénesis en el caso de poblaciones mapuche de Villa La Angostura, donde detalla el despojo de los primeros habitantes del lugar.

Gerardo Ghioldi, investigador y compilador del libro Historias de las Familias Mapuche, apuntó que la Plaza San Martín, en pleno centro de Villa La Angostura “era un cementerio mapuche que en el proceso de hacerlos invisibles se transformó en cementerio general y más tarde en plaza. Ahí está enterrado el lonko Ignacio Antriao, debajo de un maitén muy grande”.

Luego de décadas de que les negaran su identidad como comunidad, los Paichil Antriao se reorganizaron en 2003, reafirmaron la pertenencia al pueblo mapuche y comenzaron a defender los últimos espacios territoriales. Iniciaron así una serie de reclamos administrativos (ante el Estado nacional, provincial y municipal) y acciones directas para la restitución de hectáreas que les fueron quitadas en las últimas décadas. En 2007 tuvieron el reconocimiento del Estado a través del INAI.

El historiador local Yayo de Mendieta confirmó en su libro Una aldea de montaña que Ignacio Antriao se asentó en la zona en 1872 “junto a su esposa Cayetana Cayun, y sus tres pequeños hijos Candelaria, Tomás y Pascual, se instaló en las costas del gran lago”. Incluso el Concejo Deliberante reconoció, en 1993, la histórica presencia mapuche. La ordenanza 532 señala: “Ignacio Antriao fue cacique (lonko) de las huestes de Sayhueke y tenía sus dominios a principios de siglo desde el Correntoso hasta la península de Quetrihué. Cuando el gobierno nacional encomendó la mensura y subdivisión de la Colonia Nahuel Huapi, se trazaron los límites del lote pastoril 9 de más de 600 hectáreas, desde el actual Cruce hasta el lago Correntoso y primeras estribaciones del Cerro Belvedere, dándole a este cacique el título de propiedad de estas tierras, en recompensa por sus servicios de baquiano ante la Comisión de Límites que actuó en la zona. Fue uno de los firmantes del Acta de Fundación de Villa la Angostura en 1932 y fallece en 1936”.

Pese a todo, la Municipalidad en mayo, en una carta a la comunidad y mientras desconocía a los mapuche sostuvo que: “Nada justifica la anárquica situación que se está de-sarrollando en el Cerro Belvedere y el perjuicio que esto trae a toda nuestra comunidad, tirando por la borda el esfuerzo de años hecho por los que nos precedieron y los que hoy intentamos hacer de Villa La Angostura un destino tranquilo, confiable, amigable, sustentable y con seguridad jurídica”.

Repudio de Filosofía y Letras


Una campaña mediática


El periodista del canal de noticias C5N está en Neuquén y entrevista a un poblador mapuche.


–¿Conoce Colombia? –interroga.


–Nunca salí de esta provincia, señor.


–¿Tiene o tuvo contacto con las FARC?


–No.


–¿Y con los mapuches de Chile?


–Claro que sí. Somos un pueblo que estuvo a ambos lados de la Cordillera desde antes de que fuesen Argentina y Chile.


Perseverante, el periodista de C5N entrevistó a Carlos “Nuno” Sapag, hermano del gobernador del Neuquén (Jorge Sapag), que desde hace meses acusa al pueblo mapuche de terrorista y conspirar junto a las FARC y la ETA. También sostuvo que el pueblo mapuche proviene de Chile y lo sindica como “invasor” del territorio argentino. En su cruzada logró el apoyo de la Sociedad Rural (de la que forma parte) y de algunos medios de comunicación.


La campaña mediática provocó la intervención del Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (donde se cursan las licenciaturas de Antropología e Historia). “La casa de estudios repudia la aparición de artículos periodísticos que desacreditan la preexistencia del pueblo originario mapuche, desconociendo legislaciones vigentes y la producción científica de las últimas décadas”, denuncia un comunicado.




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