OTRO SUPREMO NOMBRAMIENTO DE ESPALDAS A LA GENTE
Pareciera que el espíritu de la nueva ley de Transparencia no alcanza para que el gobierno someta a conocimiento y debate público el nombramiento de tan importante cargo dentro de la República. Quizás sea una potestad real ajena a la plebe. Para justificar la decisión, el Ministro de Justicia, don Carlos Maldonado, con la soltura que lo caracteriza, ha manifestado la:
2º El 2001, integrando la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones, de Santiago, resolvió , de oficio, revocar los cargos de asociación ilícita y homicidio calificado dictados contra cinco ex agentes de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en el marco del caso Villa Grimaldi, por considerar que dichos delitos estaban prescritos. Los beneficiados fueron los represores Miguel Krassnoff, Osvaldo Romo Mena, Marcelo Moren Brito, Manuel Contreras Sepúlveda y Basclay Zapata. El cargo de homicidio, dejado sin efecto, correspondía al asesinato del militante de izquierda Juan Carlos Menanteau Aceituno.
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Senadores destacaron presentación de la jueza Rosa María Maggi quien fue nominada a la Corte Suprema
Tanto los integrantes de la Comisión de Constitución como los legisladores que asistieron a la audiencia con la magistrada coincidieron en que su exposición fue sólida y valoraron que no haya eludido ningún tema.
Por poco más de dos horas se extendió la audiencia en que la jueza de la Corte de Apelaciones de Santiago, Rosa María Maggi, quien fue nominada por la Presidenta de la República para integrar la Corte Suprema, expuso ante la Comisión de Constitución sus opiniones acerca de diversos aspectos de la judicatura y respondió las preguntas de los senadores sobre temas como la tuición de los hijos de padres homosexuales y los derechos humanos.
Al término de la sesión -que es el paso previo a que la propuesta sea votada por la Sala del Senado- tanto los integrantes de la citada instancia legislativa, como los senadores que asistieron a escuchar su presentación, coincidieron en la solidez de la misma y valoraron que la magistrada no haya eludido ningún tema.
De hecho, el senador Jaime Naranjo, quien había anunciado previamente su categórico rechazo a la nominación por las resoluciones que adoptó la jueza en determinados casos de derechos humanos, se declaró en un período de reflexión tras escuchar la exposición de la magistrada.
El senador Alberto Espina, presidente de la Comisión de Constitución, manifestó que la presentación de la jueza Maggi "es una de las más brillantes que hemos escuchado en mucho tiempo en el Senado y esperamos que su designación se apruebe por amplia mayoría".
Asimismo, señaló que la magistrada no eludió ningún tema y que consultada por sus resoluciones en diferentes casos de Derechos Humanos "ella esclareció sus puntos de vista, expresando que la jurisprudencia en Chile ha ido perfeccionándose. Los jueces son libres de fallar de acuerdo a su real saber y entender. El día que el Parlamento empiece a elegir a los ministros de la Corte Suprema de acuerdo a como votan cada ley este sistema se derrumba. La lógica de este sistema es que los jueces muestren autonomía y que fallen de acuerdo a lo que dice la ley y sus convicciones".
EVOLUCIÓN DE JURISPRUDENCIA
A su turno, la nominada para integrar el máximo tribunal dijo no entender los cuestionamientos que se le han hecho en materia de derechos humanos, argumentando que ha adoptado sus resoluciones en virtud de cada uno de los casos que ha tenido que resolver.
"He tenido casos en que por determinada circunstancia he aplicado la prescripción y hay otros casos en que no la he aplicado. La jurisprudencia va cambiando, las leyes van cambiando, la reforma constitucional del año 2005 que estableció una vigorización de los tratados internacionales en nuestro derecho, sobre todo los relativos a los derechos humanos, también permite una interpretación más amplia que la que había antes del año 2005. De manera que son tanto los factores que a lo mejor, para la gente común puede resultar enigmática la manera como resuelve cada juez, pero lo cierto es que las cosas van cambiando", explicó.
En tanto el senador Naranjo señaló que "la jueza fue muy clara, muy directa en contestar todas las preguntas que se le hicieron y particularmente preguntas que le hice, que muchas veces se eluden para quedar bien con todo. Pero hay debates nacionales que son importantes de clarificar que tienen que ver con la tuición de los hijos, la delincuencia, el derecho internacional y los derechos humanos y en ese aspecto la jueza fue muy sólida".
El legislador anunció que está en un período de reflexión respecto de cómo votará la propuesta para integrar la Corte Suprema, pues en materias que le parecen de relevancia, la magistrada las abordó satisfactoriamente.
"¿Corresponde castigar a un juez que reconoce que por circunstancias o situaciones que le tocó vivir, o por determinadas circunstancias del derecho de se momento actuó de esa manera pero hoy día actuaría en forma distintas? Es una pregunta que uno tiene que reflexionar para contestársela", advirtió.
Martes 12 de mayo de 2009 17:39
Por Angélica Meneses / Lanacion.cl
Jueza Maggi se planteó a favor de evolución de leyes sobre DDHH
La carta de la Presidenta Bachelet para la Corte Suprema expuso ante la comisión de Constitución del Senado y se manifestó favorable a la evolución de las leyes y los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos. Naranjo (PS) de declaró en estado de “reflexión”, mientras la derecha ratificó su apoyo.
Los temas de derechos humanos fueron centrales en la exposición de la jueza Rosa María Maggi ante la comisión de Constitución del Senado, en una cita previa a la votación de la sala para aceptar o rechazar su nominación como miembro de la Corte Suprema.
La jueza que rechazó desaforar a Augusto Pinochet por los crímenes de las operaciones Cóndor y Colombo, en 2004 y 2005, se manifestó a favorde la evolución de las leyes y los tratados internacionales en materia de derechos humanos.
“He tenido casos en que por determinadas circunstancias he aplicado la prescripción y hay otros casos en que no la he aplicado últimamente. La jurisprudencia va cambiando, las leyes van cambiando, la reforma constitucional de 2005 estableció una vigorización de los tratados internacionales en nuestro derecho, sobre todo los relativos a derechos humanos, que permiten una interpretación más amplia que la que había antes de 2005”, indicó.
Y enfatizó que son muchos los factores que influyen en un fallo, pero “lo cierto es que las cosas van cambiando, las leyes van cambiando, los tratados internacionales van adquiriendo otra categoría en nuestro derecho y estamos en proceso de evolución”.
Uno de los más críticos de la nominación, Jaime Naranjo (PS), se declaró en estado de “reflexión” después de la presentación de la jueza, abriendo espacio a la posibilidad de respaldar la carta presidencial que viene a buscar respaldo en el Senado después del rechazo de Alfredo Pfeiffer.
“No son comparables las situaciones de Pfeiffer y la jueza Maggi. Yo entro en un proceso de reflexión porque ¿corresponde castigar a un juez que reconoce que por circunstancias o situaciones que le tocó vivir o por determinadas circunstancias del derecho en ese momento actuó de una manera, pero que hoy actuaría en forma distinta? Es una pregunta que uno debe reflexionar para contestársela”, manifestó Naranjo.
Alberto Espina (RN) dijo que la jueza “esclareció sus puntos de vista sobre derechos humanos, señalando que la jurisprudencia en Chile ha ido perfeccionándose y creo que dio plena respuesta y en ese sentido los jueces son libres de fallar de acuerdo a su real saber y entender, porque el día que el parlamento empiece a elegir a los jueces por como votaron cada ley este sistema se derrumba”.
Recalcó que Maggi “es partidaria del respeto a las normas del derecho internacional, de la protección irrestricta a los derechos humanos, de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y genocidio y el respeto de las normas que se han ido incorporando a nuestra legislación para proteger los derechos de las personas”.
Domingo 24 de mayo de 2009
Por G. Vaccani y L. Narváez / La Nación
El máximo tribunal que espera a Rosa María Maggi
La Suprema sin chales
Con el nombramiento de Rosa María Maggi como nueva integrante del máximo tribunal del país, ya suman seis las juezas que llegan a esa instancia. El baño para mujeres no es la única señal de modernidad que muestra la nueva Corte Suprema. La tecnología se enseñorea de sus pasillos, mientras que los chales y pipas, característicos de la generación de supremos durante la dictadura, se baten en retirada.
El supremo Milton Juica se balancea hacia atrás en su sillón Bari mientras la luz del sol entra tenuemente en su oficina del tercer piso del edificio de los tribunales que da a la agitada calle Compañía. Acaba de guardar su notebook en el maletín y sólo atina a reír ante la pregunta:
-Ministro, ¿con el reemplazo de Rosa María Maggi por Marcos Libedinsky, se acabó la Suprema de los chales?
Milton Juica habla desde su experiencia tras 42 años en el Poder Judicial (ingresó en 1968). Pero también como vocero de la entidad colegiada. Desde esa investidura es que Juica prefiere hablar más de modernización que de renovación. El mismo que con las recientes partidas de Ricardo Gálvez y Marcos Libedinsky no sólo bajó la edad promedio de sus supremos, sino que cerró su ciclo de integrantes divididos entre pinochetistas y concertacionistas y el pago de millonarias indemnizaciones por la jubilación anticipada de los miembros (del escalafón primario) de la época.
Eso sí, la batalla contra el Instituto de Normalización Previsional (INP) continúa. Mediante acciones judiciales bien concretas, cada supremo que ha jubilado en los últimos 15 años ha logrado que sus mismos tribunales ordenen al organismo el pago de viejos beneficios que, para el INP, no están vigentes. Con tales prebendas, cada juez asegura mejoras en su pensión que, por lo bajo, aumentan en 50%.
Y ese proceso de recambio de jueces ha implicado que sólo en los últimos tres años se ha producido la salida de siete altos magistrados que provienen de nombramientos anteriores a 1998, teñidos de un alto contenido político. Eran tiempos en que se hablaba de bancadas al interior del máximo tribunal, donde partidarios de gobierno u oposición iban siendo nombrados alternadamente.
El tiraje ha sido fuerte y a la Presidenta Michelle Bachelet le ha correspondido encabezar este recambio, uno de los más fuertes que se recuerden. Desde que asumió a la fecha, ha propuesto candidatos para nueve vacantes. Once nombres fueron enviados al Senado (corporación que debe aprobar con al menos 2/3 de los votos la sugerencia). Pero de ellos, dos fueron rechazados: Carlos Cerda (vetado por la oposición debido a su papel en juicios de violaciones de los derechos humanos) y Alfredo Pfeiffer (vetado por legisladores de la Concertación por oponerse a investigar o condenar a militares en juicios por violaciones de los DDHH).
Adiós a los chales
Hoy, la mayoría de los supremos está muy lejos de abrigarse con chales y fumar pipa en sus privados. Más bien carga computadores portátiles, responde celulares, maneja agendas electrónicas y discute en pasillos sobre las últimas tendencias en normas legales basándose en sus viajes por el ciberespacio.
Y así lo reflexiona el propio Juica: "La modernización de la Corte Suprema ha tenido un avance sustancial en la tramitación de las causas. Estamos trabajando con causas del año 2008, ése es más o menos el nivel de retraso que tenemos y es muy óptimo para las materias que se trabajan en este tribunal. Además, nuestros fallos están en red y se pueden buscar por materia, persona, palabra o artículo, sin tener que venir al edificio. Todo eso hace que el trabajo sea más rápido y más confiable, porque se sabe que nadie puede innovar en un asunto ya fallado. Esto ayuda mucho a la transparencia. Le da seguridad a la gente. Incluso acelera el trabajo, porque antes el pleno debía resolver las dudas en sesiones siguientes. Hoy es posible hacerlo en línea".
-Muchos dicen también que se acabó la Suprema machista, ésa que ni siquiera tenía baños para mujeres.
-Ahora tenemos un baño para damas muy bien hecho. Pero no es que fuera una Corte machista ni discriminadora. Tampoco se trata de que el ingreso de mujeres modernice a la Corte. En el Poder Judicial hay muchas mujeres, casi más del 50%. Lo que pasa es que, como la carrera es lenta, recién se está produciendo la llegada de mujeres con tiempo suficiente de carrera para llegar a la Corte Suprema. En este momento, con Rosa María (Maggi) serían seis las juezas que llegan al tribunal. Actualmente hay tres (Margarita Herreros, Gabriela Pérez y Sonia Araneda), además de la fiscal judicial y María Antonia Morales, que ya jubiló.
-¿Y con la salida de Ricardo Gálvez y Marcos Libedinsky, se terminó con la Corte militar versus concertación?
-Hoy por hoy hay muchos jueces nombrados por el gobierno democrático, pero hay un gran contingente, como el caso mío, que hemos recorrido distintas etapas: comencé con Eduardo Frei Montalva, pasé por Allende y luego caí en el gobierno militar. Pero bueno, cuando hay una dictadura no esperen que los héroes sean los tribunales de justicia. En Chile, salvo la Iglesia, que se portó a la altura de los sucesos, nadie puede decir que fue un adalid de la justicia. Nadie.
Proceso de cambio
Los cambios también han sido percibidos por los abogados. El especialista en derechos humanos Hugo Gutiérrez, uno de los mayores críticos en los tiempos de la "antigua corte", lo reconoce. "Nadie puede desconocer que estamos en presencia de una Corte mucho más transparente en términos de derechos humanos y tramitaciones. Es una Corte que asume desafíos en la normativa internacional", dice sin perder, eso sí, la oportunidad de lanzar un dardo al blanco. "Pero creo que aún demuestra un atraso en materias laboral y civil, temas donde los ministros siguen con una doctrina anquilosada. Por ejemplo, en lo relacionado con la responsabilidad contractual", enfatiza.
-¿Cómo viven los abogados esta modernización o renovación?
-Hoy hay muchas más posibilidades de entablar conversaciones y diálogos con el presidente de la Corte Suprema y con varios de sus ministros, cosa que antaño no se podía salvo que existiera, entre comillas, el famoso pituto. Pero hoy todos los temas jurídicos se abordan con mayor soltura y mayor transparencia. La Corte Suprema generó la transparencia antes de la Ley de Transparencia, lo que me parece correcto y conveniente.
Entre los pasillos de tribunales la renovación se siente en las tramitaciones. Los ocho "jurimáticos", como son llamadas las máquinas electrónicas de consulta de causas ubicadas en el edificio de los tribunales, se suman al hecho práctico de que ya no es obligatorio recurrir al tribunal para informarse del avance de las causas. Internet no sólo permite informarse, sino también inscribirse para algunos trámites, presentar escritos sin moverse de la oficina y conocer los fallos casi al instante.
En los Tribunales de Garantía y Orales en lo penal del país, por ejemplo, notificaciones, escritos o consultas son dirigidos por abogados o fiscales mediante correos electrónicos, reconocidos como medio seguro y legal.
"Antaño, los abogados debían esperar afuera de las salas hasta el final de la jornada de trabajo de los jueces para saber si la causa había sido tratada, lo que era criticado por la falta de transparencia", recuerda el periodista Pablo Honorato, de Canal 13, quien por 30 años ha cubierto el sector.
"La modernidad se nota en muchos aspectos. Primero que nada, en la actualidad la Corte Suprema cuenta con un aparato comunicacional. Hay un vocero, una especie de secretario general de gobierno, que es Milton Juica, quien se reúne todos los viernes con los periodistas para dar a conocer las novedades del pleno. Antes, uno podía conseguirse los antecedentes pero bajo cuerda, digamos que por amistad con algún ministro, oficial de sala o secretario que te conociera. También ha cambiado la composición. Hoy día la Corte está integrada prácticamente por ministros provenientes sólo de las cortes de apelaciones, jueces muy jóvenes. Lo otro importante ha sido la llegada de las mujeres, que antes era impensable ( ), ha cambiado 100% y para bien", enfatiza el hombre de las comunicaciones.
Pero para algunos, argumentar como aspectos de modernidad el uso de nuevas tecnologías o la mejora en las condiciones de calefacción dentro de las salas de audiencia es una manera poco seria de entender un avance. La presidenta de la Asociación de Magistrados de la Región Metropolitana, Francisca Zapata, por ejemplo, dice que "hay gente más joven y que usa tecnología, pero ésa es una manera superficial para verlo. Una mirada seria, con perspectiva, necesariamente tiene que ser a partir de establecer reformas profundas, desde el punto de vista institucional. Y eso no existe."
A la dirigenta de los jueces se le hace un tanto complicado referirse al tema, no por lo espinudo, sino por la nieta que sostiene en sus brazos mientras, al teléfono, reflexiona desde su hogar sobre este fenómeno a partir del recambio de ministros en la Corte Suprema.
Antes de hablar de modernización o renovación, la jueza Zapata enfatiza que "lo primero es separar la función jurisdiccional y gobierno del Poder Judicial, eso es central. Usted sabrá que se resuelven casos judiciales y, al mismo tiempo, tienen facultades de gobierno, que son los nombramientos, promociones de jueces, calificaciones y lo disciplinario. Todo ese paquete de gobierno, a juicio de la Asociación de Magistrados, no debiera estar en la Corte Suprema, quien a nuestro juicio sólo debería realizar labores jurisdiccionales, uniformando el derecho a nivel nacional", explica.
La solución para la dirigenta es que exista un organismo autónomo encargado de estas labores de gobierno. "Mientras eso no suceda, nadie puede hablar de modernización en serio", sostiene. Con respecto a los nombramientos de los integrantes de la Suprema con criterios políticos, asegura que es positivo que los candidatos "tengan legitimación democrática y eso implica que participe el Gobierno y el Parlamento".
Reconoce, eso sí, que hoy el diálogo con la asociación es más fluido y que poco a poco los nuevos presidentes (Tapia y Marín) han reconocido como interlocutor válido a la organización. "Podría ser mucho más fuerte y no lo es, porque está organizado bajo las lógicas de una corporación de derecho privado y, por tanto, los jueces-dirigentes no tenemos fuero, tenemos poco tiempo".
En los pasillos también se reconoce el fin de viejas prácticas que dieron mala fama al máximo tribunal. Pese a todos los cambios cosméticos, legales y arquitectónicos, las encuestas no revelan una mejoría de la percepción ciudadana respecto del Poder Judicial. Según un estudio de opinión de CERC, de septiembre del 2008, la credibilidad del Poder Judicial más que mejorar, empeora. Mientras en 1990 tenía 44% de credibilidad, hoy sólo alcanza el 21%. Los optimistas dirían que es un avance al ver que en abril de 2007 apenas alcanzaba el 18%, muy, pero muy por debajo de Carabineros, las radios, la Iglesia Católica, la Marina, la Fuerza Aérea, Investigaciones, la televisión, los diarios y la Contraloría. //LND
MAGGI
Con 31 votos a favor y una abstención, el Senado nominó esta semana a la sexta mujer en llegar a la Corte Suprema: Rosa María Maggi. Lo hace para reemplazar a su colega Marcos Libedinsky, con quien compartió la misma formación en la Universidad de Chile.
Tras titularse con la memoria “Organizaciones de trabajadores en las empresas del Gran Santiago”, la ministra ingresó en 1971 al Poder Judicial y durante 12 años fue jueza civil de Santiago. Desde allí pasó a ocupar un cargo en la Corte de Apelaciones de Rancagua, previo paso por la suplencia en Santiago.
Pese al amplio respaldo recibido por Maggi para su designación, la abstención formulada en la votación por el senador socialista Jaime Naranjo, develó los fantasmas que la amenazaron.
“Tuvimos reticencias sobre esta propuesta de nominación, ya que al igual que otros senadores, recibí cartas de agrupaciones de DDHH donde manifestaban su inquietud por los fallos y la doctrina jurídica seguida por la magistrada”, dijo el senador Carlos Ominami, quien finalmente le dio el voto. “Las respuestas de la ministra Rosa María Maggi, ante las consultas realizadas en la audiencia de la Comisión de Constitución, demostraron su gran formación personal, su manejo en materia de leyes, con un criterio que me ha sorprendido y que disipa dudas”, explicó.







